No pasamos de lo mismo. Tal pareciera que todos nuestros políticos han ido a la misma escuela. No se percatan que la población está cansada de pirotecnia, espectáculo o reuniones en donde sólo se hace gala de demagogia extrema que ni convence a los incautos, mucho menos a los que tenemos dos dedos de frente. Los mandatarios sólo guardan las apariencias de estar trabajando, sin lograr ni un solo buen resultado creyendo que, con quitarse el saco y la corbata, arremangándose y desabotonándose la camisa se tornan populares, sin imaginarse que son el hazmerreír del pueblo por no pasar del tradicional político chapín en donde sólo las promesas y mentiras están a la orden del día.
Es hora de cambiar de hábitos y actitudes. ¿De qué sirve instar a los jóvenes a participar en política cuando sus maestros en el tinglado son los que dan ejemplo de ineficiencia, corrupción e impunidad? ¿Creerán que su acarreada audiencia, como ocurrió en el reciente acto para la juventud, se retiraron convencidos de su afán por estar cerca de ellos y que para seguir dándoles atol con el dedo sólo se anuncian proyectos de centros tecnológicos, cuando todo eso sólo se queda en pedazos de papel?
Para celebrar como se debe el Día Internacional de la Juventud hay que llevar a cabo programas sin tanto bombo y platillo. Ya basta de andar haciendo promesas del «gran capitán», cuando por ningún lado se aprecian y se sienten las oportunidades, mucho menos ofertas para tantos jóvenes egresados de ciclos educativos de mediano y alto nivel o ¿no es verdad que los índices del desempleo se agudizan cada vez más en nuestro país? Por ello, hay que recordarle a tanto politiquero tecnócrata que se pasan la vida enquistados en la burocracia estatal, que quienes emigran del país se ven forzados a hacerlo en busca de esas oportunidades que aquí no encuentran. Eso no se logra con chonguengues, ni cohetes, globos ni conjuntos musicales.
Por favor, entiendan que «la Virgen no está para tafetanes», como para ponerse a gastar en espectáculos politiqueros en parques, estadios, gimnasios y otros acomodados sitios. ¡No hombre! Hay que ponerse a trabajar ¡y duro! Para luego reunirse sólo para dar buenos resultados. Si quieren ganar adeptos, entonces sean creativos, si lo desean, cópienle a Chávez de Venezuela, quien se puso a regalar bombillas que consumen el 80%% menos de energía y así lograr bajar el costo de la vida, con la proyección que después puedan fabricarse en el país y seguirlos vendiendo a precios módicos.
Tampoco sigan derrochando dinero a manos llenas, la creatividad de la que hablo también le hizo falta a Arzú, Portillo y a Berger. Déjense de tanto populismo. Basta de quemar cohetillos en el parque creyendo que con eso van a engatusar a los indígenas y ladinos, jóvenes y ancianos, ricos y pobres. ¡Ya estuvo suave!