No puede permitirse la desaparición de 82 millones de quetzales y punto. Partiendo de la premisa esencial de que el dinero de Guatemala no puede esfumarse así por así, es necesario que se recupere el dinero que ilegítimamente fueron «ahorrando» en el Congreso de la República en vez de reintegrar al fondo común lo que no se utilizó en anteriores ejercicios y por lo tanto es obligado que del mismo Presupuesto del Organismo Legislativo salga el recurso para reponerle a los guatemaltecos lo perdido.
Eso significa que todos y cada uno de los diputados tienen que asumir su parte alícuota del dinero perdido y reintegrarlo a la población que representan. Si ellos quieren y creen que pueden recuperarlo con acciones legales en contra de los estafadores que se alzaron con el dinero del pueblo, que emprendan acciones personales para recuperar lo que ahora deberán reintegrarle a la población.
No queda otro remedio ni hay otra salida porque, repetimos, no se puede permitir la desaparición de 82 millones de quetzales. Talvez con precedentes de este tipo logremos el inicio de la depuración que Guatemala necesita porque todos los sinvergí¼enzas empezarán a pensarlo dos veces si se les obliga a restituir lo que le corresponde al pueblo.
Que trabajen sin sueldo porque ellos eligieron a Meyer y a la junta directiva que permitió que el dinero fuera jineteado. Meyer ya dijo que no tiene bienes para cubrir el monto robado ni creemos que con lo que puedan poner los otros directivos se llegue a mucho porque para esto veremos que todos son pobrecitos, gente que vive de sus sueldos. Y como todos han aprendido a no poner los bienes a su nombre, es preciso que se les embargue el sueldo a los diputados, a todos ellos, para cubrir lo que permitieron que se esfumara.
El punto claro es que ellos, todos los diputados, eran los depositarios de un dinero que era del pueblo y que deben restituirlo al pueblo. Y que no lo tomen como amenaza, pero de no asumir su responsabilidad y devolverle a los guatemaltecos lo que pertenece a todos, que no se asusten si de pronto empieza un movimiento para expulsarlos del Congreso .Al fin y al cabo, si logramos que no cobren más su sueldo, estaremos restituyendo los fondos esquilmados que es, en última instancia, lo que cuenta. Lo pueden hacer entregando mensualmente una suma hasta cubrir lo robado o simplemente el pueblo se puede cobrar mandándolos a todos a su casa. Es una situación, lamentablemente, de las que demandan grandes remedios porque el mal fue extremo. Los diputados tienen la palabra.