Choteado. Eso de quedar choteado, en Guatemala, es una de las peores maldiciones que pueden caer a un fulano cualquiera. Quedar choteado. Ah desgracia. Para chotearse, las causas van de las políticas a las económicas, de las gubernamentales a las jurídicas, de las religiosas a las intelectuales, pasando siempre por otras partes… El choteado (término un poco en desuso) podrá poner cara de palo, de patojo malcriado o bien buscarse una máscara; pero el choteado, en esta Guatemala de silencios seculares, es un dedo mudo y tremendo que lo señalará de por vida y no se lo quitará de enfrente hasta que otra madre lo vuelva a parir, aunque hay demasiadas excepciones.
*****
Subsidio pro maras. En aras de la paz social, permítaseme una moción privilegiada. ¿Por qué no trasladar a los mareros una parte del subsidio que el gobierno otorga a los camioneteros, o sea en forma directa y sin intermediarios? Con lo organizados que están los pandilleros sería fácil, depositar a sus cuentas bancarias (Salvatrucha y, 18 principalmente) el monto global que exigen a los infelices pilotos de camionetas, al menos en el departamento de Guatemala. Esa partida especial evitaría la pérdida de vidas humanas, el robo a gente pobre y honrada, la angustia que los usuarios vivimos cada día, y por supuesto que se vería la manera de que dicho dinero los mareros lo inviertan en su canasta básica, cualquiera que esta sea. Dichos fondos pro maras podrían extraerse, en forma equitativa, de los presupuestos del Organismo Judicial, Ejército Nacional, Ministerio Público, Policía Nacional y de los ahorros de la honorable cloaca.
*****
Políticos también tienen la cara. A mi buzón cibernético de madera sin cepillar, de última generación, una acuciosa lectora me envía la observación de que los políticos también tienen la cara, igual que el resto de la ciudadanía, pero en tanto no ejerzan ni hayan ejercido nunca el poder, no pertenezcan a ningún partido ni ambicionen participar o dirigir algún órgano del Estado; o sea los políticos prístinos y vírgenes (sic), que han sido bautizados por la política propiamente dicha, idealistas, utopistas, ingenuos. Pues es a dichos políticos castos -asegura mi corresponsal- que los políticos veteranos y fogueados, que ejercen o han ejercido algún tipo de poder, igualmente les ven la cara, como al resto de la población. (Nota. Es exagerada la cantidad de basura que es enviada a ni buzón electrónico de madera sin cepillar, última generación. ¿Como puedo deshacerme de tanto ripio?)
*****
Dos caídas. Un día me caí del caballo, y el muy bruto (me refiero a la bestia) en vez de detener su marcha siguió galopando hasta perderse de vista y jamás volví a saber de él. A partir de entonces decidí ir de un lugar a otro por mis anatómicos y primitivos medios, es decir, a pie, andando, hasta que otro día me caí de mí mismo y en vez de detener mi marcha me dejé allí tirado, como una piedra o un molote de papel, para siempre jamás.
*****
Las mieles del poder no se hicieron para el pico del político carroñero.
*****
Sólo existe algo peor que un político: otro político.