Beirut y Damasco pusieron hoy sobre la mesa las delicadas cuestiones de la demarcación de sus fronteras y la suerte de los desaparecidos durante la guerra civil libanesa, en el último día de una significativa visita a Siria del presidente de Líbano, Michel Suleiman.
Suleiman y su homólogo sirio, Bachar al Assad, acordaron ayer establecer por completo relaciones diplomáticas, por primera vez desde su independencia, hace más de 60 años.
Hoy ambos presidentes se volvieron a reunir para departir sobre las fronteras y los desaparecidos.
Según un comunicado leído en rueda de prensa por los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países vecinos, el sirio Walid Muallem y el libanés Fawzi Saluj, se acordó trabajar a nivel de comité sobre ambas cuestiones.
La frontera entre ambos países apenas está delimitada en algunos lugares, en particular en las Granjas de Shebaa, una zona rica en recursos acuáticos ubicada entre el sureste de Líbano, el suroeste de Siria y el norte de Israel.
Este pedazo de tierra de 25 km cuadrados fue arrebatado a Siria por Israel en la guerra árabe-israelí de 1967, y ahora es Beirut quien la reivindica con el apoyo de Damasco.
El Estado hebreo sostiene que forma parte de Siria.
La demarcación de los territorios sirios y libaneses es aún más confusa en algunas zonas del norte de Líbano y de Bekaa (este), desde la creación en 1920 del Gran Líbano, un distrito administrativo bajo el anterior mandato francés para Siria.
Un oficial, que habló bajo el anonimato, explicó antes de la reunión que ambos presidentes se centraría además en el control del tráfico de armas, especialmente a las destinadas al movimiento chiita libanés Hezbolá, históricamente respaldado por Siria.
Paralelamente, Suleiman y Assad abordaron la controvertida cuestión de los centenares de libaneses desaparecidos en su país durante la guerra civil de 1975-1990.
Los grupos de derechos humanos afirman que unas 650 personas que desaparecieron durante el conflicto se encuentran detenidas en Siria.
Suleiman es el primer presidente libanés que visita Damasco desde que Siria retiró sus tropas de Líbano en abril de 2005, poniendo fin a casi tres décadas de dominio militar en la nación «hermana».
La retirada se produjo dos meses después del asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri en Beirut, en un atentado en que grupos libaneses denunciaron la mano de Damasco, algo que Siria niega.