La policía china trató el miércoles con brutalidad a un periodista británico que cubría una manifestación pro tibetana en una zona olímpica de Pekín, en el último episodio de una serie de medidas draconianas contra la libertad de los medios extranjeros durante los Juegos.
La manifestación fue rápidamente interrumpida por las fuerzas de seguridad, a menos de un kilómetro del estadio nacional.
A penas tuvieron tiempo de desplegar una pancarta con el lema «Tíbet Libre», que los manifestantes fueron detenidos.
Un equipo de la televisión británica ITN trató de filmar la escena, pero el periodista John Ray fue arrastrado por el suelo por unos policías que lo condujeron a un vehículo. Después, lo retuvieron por la fuerza durante unos veinte minutos en el interior de un restaurante, indicaron testigos.
«Traté de explicarles que era un reportero británico, pero no me dejaron que les mostrara mis documentos, fueron muy rudos», explicó Ray.
«Para mí se trata de una agresión, estoy muy enojado», declaró.
El periodista, basado en Pekín y acreditado por las autoridades chinas para los Juegos Olímpicos, denunció haber sido «maltratado», forzado a permanecer en el suelo del restaurante, sin sus zapatos, que se los habían quitado por la fuerza.
«Me pregunto cómo esto puede ser compatible con el compromiso solemne de China de dejarnos cubrir libremente la actualidad durante los Juegos», dijo Ray.
La cadena ITN señaló que tiene «la intención de protestar en los términos más firmes ante las autoridades chinas» y de asegurarse «que el trato infligido a Ray no se reproduzca», según un portavoz.
La embajada de Gran Bretaña en Pekín expresó su «gran preocupación» a las autoridades del país, indicó su portavoz, David Shaw.
El Comité Internacional Olímpico (COI) reafirmó su exigencia de «libertad de cobertura» mediática de los Juegos de Pekín.
«La postura del COI es clara: los medios deben ser libres» para cumplir sus funciones, señaló en un comunicado. «Nos esforzamos para esclarecer qué pasó y si es necesario, daremos parte de nuestra inquietud ante las autoridades competentes».
El cámara de ITN Ben England dijo que se le había impedido con brutalidad filmar la manifestación, con empujones sin cesar de los policías.
El Club de la Prensa Extranjera en China indicó en un comunicado haber registrado, entre el 7 y el 12 de agosto, cinco incidentes en los cuales el trabajo de los medios extranjeros fue obstaculizado, pese a la promesa de las autoridades de dejar una total libertad a la prensa.
Según la ONG Estudiantes para un Tíbet Libre, ocho militantes fueron detenidos durante la manifestación y se ignora «dónde se encuentran».
Interrogada la policía no hizo ningún comentario.
Después del incidente, el Dalai Lama acusó a China de no respetar la tregua olímpica y de seguir reprimiendo a quienes protestan por la situación en el Tíbet, según legisladores franceses con los que se reunió en París, donde realiza una visita esencialmente religiosa.
«La respuesta ha sido muy clara: no. Mientras se desarrollan los Juegos, la opresión del pueblo tibetano y la represión continúan», indicó el senador socialista Robert Badinter, quien preguntó al Dalai Lama si «durante la tregua olímpica, China había al menos suspendido su opresión, sus detenciones».
En los últimos días, las manifestaciones en favor de Tíbet en Pekín fueron interrumpidas rápidamente y los extranjeros participantes fueron expulsados.