Paradigma del turismo español no escapa a crisis del ladrillo


Apartamentos en primera lí­nea de playa y buen tiempo todo el año es la receta que en los últimos años contribuyó al éxito del complejo de vacaciones Marina D»Or, en la costa española, que no ha podido escapar a la crisis del sector inmobiliario.


Sí­mbolo de la edad de oro del «boom» de la construcción en España de la última década, la promotoria inmobiliaria Marina D»Or no tardó mucho en construir su «ciudad de vacaciones» en la localidad de Oropesa del Mar, a unos 100 km al norte de Valencia, en la costa mediterránea (este).

Más de 10 mil apartamentos que se vendieron rápidamente y cinco enormes hoteles enmarcan un trecho de playa, cada uno con su piscina, formando una especie de paraí­so del turismo para miles de familias españolas de clase media.

Victoria, una jubilada de Madrid que se instala en la playa desde primera hora de la mañana, no ahorra elogios para este complejo donde «el servicio es perfecto y no hay inseguridad, por las cámaras de videovigilancia».

A unos metros de ella, Francisco, padre de familia de 35 años que ha alquilado un apartamento por 900 euros semanales, está algo decepcionado: «Me imaginaba algo más cuidado». Y confirma que incluso en la costa se nota la crisis económica, con «muchí­simos carteles de «Se vende», y los restaurantes medio vací­os».

Marina d»Or no se ha librado de la crisis que desde hace meses sufre el sector de la construcción de viviendas en España.

El beneficio de este grupo cayó casi un 50% en 2007 y las ventas de apartamentos bajaron un 60%.

Un millar de empleados se han quedado sin trabajo, sobre todo obreros extranjeros con contratos temporales, y la gran campaña publicitaria de los últimos años ha desaparecido.