Cerigua cumple 25 años de informar


Conocí­ a Ileana Alamilla en las reuniones de la Asociación de Periodistas de Guatemala, pero nuestra amistad se afianzó en 1998 cuando asumí­, por segunda ocasión, la Presidencia de esa organización de prensa y aquella entusiasta abogada y periodista me acompañó en la junta directiva. Años más tarde ella también fue elegida presidenta de la APG y siempre ha integrado la Comisión de Libertad de Prensa de esta institución gremial.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Para entonces, Ileana se afanaba en el crecimiento de una agencia de información noticiosa alternativa que se distinguiera por su independencia de criterio y por difundir con objetividad acontecimientos ocurridos en la capital y el interior del paí­s, concediéndole privilegio a los hechos, declaraciones, manifiestos y esperanzas de los sectores tradicionalmente marginados, como los indí­genas, campesinos, mujeres, cooperativistas y otros grupos similares.

El pasado viernes 8 de este mes, Cerigua -tal el nombre de la agencia- cumplió 25 años de vida, porque salió a la luz el 8 de agosto de 1983, cabalmente con la noticia referente al golpe de Estado que encabezó el militar í“scar Mejí­a Ví­ctores contra su jefe y compañero de armas Efraí­n Rí­os Montt.

Cerigua se fue abriendo paso con muchas dificultades, pero fue avanzando lenta y firmemente, en vista de la cobertura de temas, agendas y protagonismos que anteriormente eran ignorados, sobre todo porque estableció una red de corresponsales en todas las cabeceras departamentales y la mayorí­a de los municipios de la República.

Recuerda Ileana que Cerigua asumió los riesgos de dar a conocer noticias que implican peligro, pues enfrentaban poderes inveterados y estructuras sociales obsoletas que construyen la historia de injusticia del paí­s. «Desafiar al entonces ejército represor, romper los muros del silencio, ofrecer la otra versión de los hechos, devolver la voz y el protagonismo al movimiento social, difundir otras versiones sobre la guerra interna, denunciar las masacres y el genocidio -precisa Alamilla-, fueron decisiones y retos asumidos».

Afirma que la rebelión contra el sufrimiento y el compromiso con la justicia social inspiraron la constitución de Cerigua, así­ como la necesidad de encontrar una solución polí­tica al conflicto armado la convirtió en un medio que, además de darle cobertura a la guerra librada y a la represión desatada, circuló información sobre el proceso de las negociaciones de paz. Terminada la guerra y firmada la paz, a Cerigua se le planteó el desafí­o de renovarse para transitar por ese largo camino hacia la construcción de la democracia, en la cual subyacen la desigualdad y la injusticia.

(Un taimado corresponsal de Cerigua le confí­a a Romualdo Tishudo: Mi mujer y yo tenemos la misma edad, sólo que ella es unos años más joven, pero sin iva).