Autonomí­a o ¿Abusomaní­a? y (VI)


Con respecto a las calidades que debe reunir un funcionario edil, séame permitido reproducir parte de un trabajo del doctor Carlos Morán publicado en la Revista Municipal de Venezuela. Expresa el Dr. Morán: «El concejal (yo digo alcaldes, sí­ndicos y concejales) es el primer factor público de la comunidad en que convive. Está obligado a conocer a sus convecinos y sus problema de carácter comunal, y a protegerlos, estimularlos, educarlos, superarlos, guiarlos y procurar que puedan vivir una vida plena de las satisfacciones que demanda el hombre promedio de su época.

Lic. Mario Roberto Guerra Roldán

Para esta tarea no basta con la fidelidad a un partido, con la aspiración, a veces vanidosa, de ascenso polí­tico y sus consecuencias beneficiosas. Es preciso una conciencia cabal, primero, del importante papel que juega el municipio como unidad polí­tica primaria autónoma y como comunidad sensible, pensante y actuante en el desenvolvimiento regional y nacional; segundo, de que no es fácil tener mañana lo que no se comienza por querer hoy luchar continuamente por alcanzarlo; tercero, de que no es bajando a los que se han superado, no solo con apelar a los que están más altos, que se logran con plenitud y satisfacción las aspiraciones personales y comunales; cuarto, de que nada hay más honra que honrar al que lo merece, reconociendo abiertamente sus méritos; quinto, de que siempre hay fórmulas mejores y quién las puede administrar; sexto, de que la actitud abúlica, excesivamente egoí­sta o personal, fatalista o esperanzada sólo en lo que hagan otros, es a la larga destructiva; séptimo, de que el procedimiento de superación y mejoramiento requieren tiempo, esfuerzo y planificación por etapas; octavo, de que sin organización estructural, de acción, de movimiento, y de esfuerzos coordinados encaminados a la realización de los fines perseguidos, impera la anarquí­a, de la que se aprovechan los que dentro de la comunidad sólo cuidan de sus intereses personales o de otra í­ndole; noveno, de que alguien debe ser responsable de las decisiones, pero que los demás están en la obligación de cooperar a que las decisiones se produzcan y sean las mejores posibles; décimo, de que la ejecución de obras y proyectos aislados, sin visión de conjunto, desanima a la comunidad, que por frustraciones sucesivas de ese tipo se encierra en su concha y rehúsa su valiosa cooperación». Hasta aquí­ la cita.

Nuestros funcionarios ediles están muy lejos de cumplir y llenar los requisitos y calidades señaladas por el Dr. Morán. ívidos de riqueza, con una ambición desmedida de poder, sin conocimientos de los problemas de su comunidad y sin capacidad para ejercer los cargos, muchos de nuestros funcionarios municipales, durante su campaña electoral, pregonan honestidad, idoneidad y disposición de trabajo. La realidad es otra. Al ocupar los cargos demuestran lo contrario, y varios de ellos, con prepotencia y soberbia son caciquillos dictadores que se creen dueños y amos absolutos de la población. Confunden autonomí­a con lo que yo llamo abusomaní­a.