Con respecto a las calidades que debe reunir un funcionario edil, séame permitido reproducir parte de un trabajo del doctor Carlos Morán publicado en la Revista Municipal de Venezuela. Expresa el Dr. Morán: «El concejal (yo digo alcaldes, síndicos y concejales) es el primer factor público de la comunidad en que convive. Está obligado a conocer a sus convecinos y sus problema de carácter comunal, y a protegerlos, estimularlos, educarlos, superarlos, guiarlos y procurar que puedan vivir una vida plena de las satisfacciones que demanda el hombre promedio de su época.
Para esta tarea no basta con la fidelidad a un partido, con la aspiración, a veces vanidosa, de ascenso político y sus consecuencias beneficiosas. Es preciso una conciencia cabal, primero, del importante papel que juega el municipio como unidad política primaria autónoma y como comunidad sensible, pensante y actuante en el desenvolvimiento regional y nacional; segundo, de que no es fácil tener mañana lo que no se comienza por querer hoy luchar continuamente por alcanzarlo; tercero, de que no es bajando a los que se han superado, no solo con apelar a los que están más altos, que se logran con plenitud y satisfacción las aspiraciones personales y comunales; cuarto, de que nada hay más honra que honrar al que lo merece, reconociendo abiertamente sus méritos; quinto, de que siempre hay fórmulas mejores y quién las puede administrar; sexto, de que la actitud abúlica, excesivamente egoísta o personal, fatalista o esperanzada sólo en lo que hagan otros, es a la larga destructiva; séptimo, de que el procedimiento de superación y mejoramiento requieren tiempo, esfuerzo y planificación por etapas; octavo, de que sin organización estructural, de acción, de movimiento, y de esfuerzos coordinados encaminados a la realización de los fines perseguidos, impera la anarquía, de la que se aprovechan los que dentro de la comunidad sólo cuidan de sus intereses personales o de otra índole; noveno, de que alguien debe ser responsable de las decisiones, pero que los demás están en la obligación de cooperar a que las decisiones se produzcan y sean las mejores posibles; décimo, de que la ejecución de obras y proyectos aislados, sin visión de conjunto, desanima a la comunidad, que por frustraciones sucesivas de ese tipo se encierra en su concha y rehúsa su valiosa cooperación». Hasta aquí la cita.
Nuestros funcionarios ediles están muy lejos de cumplir y llenar los requisitos y calidades señaladas por el Dr. Morán. ívidos de riqueza, con una ambición desmedida de poder, sin conocimientos de los problemas de su comunidad y sin capacidad para ejercer los cargos, muchos de nuestros funcionarios municipales, durante su campaña electoral, pregonan honestidad, idoneidad y disposición de trabajo. La realidad es otra. Al ocupar los cargos demuestran lo contrario, y varios de ellos, con prepotencia y soberbia son caciquillos dictadores que se creen dueños y amos absolutos de la población. Confunden autonomía con lo que yo llamo abusomanía.