Una vez el paciente a quien se le ha recetado el uso de antibióticos comienza a sentir mejoras o un cambio adverso, desiste del consumo del medicamento, según el investigador polaco Przemyslaw Kardas, quien visitó recientemente el país.
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Este hallazgo se desprende del estudio elaborado en Latinoamérica, y otros tres continentes, que evidenció que hasta el 46% de los pacientes reportaron no haber terminado su terapia con antibióticos, mientras que el 44% manifestó guardar el sobrante para utilizarlo en el futuro.
La investigación, liderada por Kardas, estuvo a cargo del Departamento de Familia de la Universidad de Lodz en Polonia, donde se visualizó que los pacientes que abandonan con mayor facilidad el tratamiento, son quienes padecen infecciones genitourinarias o de cuadros diarreicos.
«Muestran un mayor apego a las indicaciones quienes padecen infecciones respiratorias», dijo Kardas. Aunque la mayoría de pacientes encuestados afirmó haber recibido tratamiento de antibiótico por enfermedades respiratorias y del oído medio.
Uso inadecuado genera resistencia
El experto expuso que el empleo incorrecto de los antibióticos podría generar resistencia de las bacterias al tratamiento. La publicación expuso que Latinoamérica, después de Europa, es la región donde los pacientes con mayor incidencia guardan el sobrante de los medicamentos para usarlo después.
«Esta práctica es más habitual entre la población adulta, quienes guardan dichos sobrantes para usarlos en una posterior infección o los comparten con algún familiar o amigo», argumentó el especialista.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una bacteria se vuelve resistente por diversos factores, como cambios o mutaciones en su material genético en el momento de reproducirse.