Enorme vulnerabilidad


La ausencia de trabajos de mantenimiento coloca toda la infraestructura fí­sica del paí­s en condiciones de enorme vulnerabilidad frente a una época lluviosa que está provocando precipitaciones más altas de lo que se puede considerar como normal en nuestro medio. No sólo la red vial se encuentra en riesgo por el inminente colapso de puentes y por los derrumbes que se producen diariamente, sino que también poblados enteros que se encuentran en laderas deforestadas que en cualquier momento pueden sufrir un deslave.


Durante mucho tiempo Conred cayó en un estado de calamidad lamentable por la ausencia de profesionalismo en las tareas de prevención de desastres debido a que el amiguismo se apoderó de esa entidad del Estado que fue botí­n polí­tico. Ahora nuevamente se da el espacio para plantear trabajos con criterio técnico, pero es de aquellas situaciones en las que, como dice el refrán, el tiempo perdido hasta los santos lo lloran.

Pero aparte del trabajo preventivo que mediante una red nacional de autoridades debe realizarse bajo la coordinación de ese ente nacional, hay que decir que es obvio y notable el descuido que hay para dar mantenimiento a obras que han costado muchos millones y que corren el riesgo de perderse por falta de adecuada inversión en mantenerla en condiciones óptimas. Cierto es que hemos tenido un invierno demasiado copioso para el parámetro del paí­s, pero con todo y ello, si nuestra infraestructura hubiera sido debidamente atendida en labores de prevención y mantenimiento, no estarí­amos en tanto riesgo como el que ahora enfrentamos y que podrí­a paralizar por horas y hasta por dí­as importantes regiones del paí­s.

Pero lo más lamentable es la ausencia de programas que tiendan a impedir la deforestación masiva de taludes y montañas lo que convierte a los accidentes geográficos en potenciales trampas mortales para poblados enteros, como ocurrió en el departamento de Zacapa. En efecto, cuando se talan los árboles en lugares montañosos con pendientes muy inclinadas, la tierra pierde la sustentación que proporcionan las raí­ces y queda tan floja que al producirse la saturación de humedad vienen los deslaves que sepultan viviendas enteras.

Urge que Conred coordine con las municipalidades la elaboración de un mapa de lugares de alto riesgo, para prevenir nuevos desastres en lo que aún queda de la temporada de lluvias que según los expertos seguirá siendo muy copiosa. Y es éste un esfuerzo que tiene que hacerse con matemática periodicidad, porque dadas las condiciones de pobreza, muchas familias se asientan en lugares de alto riesgo porque son los únicos que están disponibles. El descuido que hemos sufrido durante muchos años hace que no sólo la infraestructura fí­sica del paí­s esté en riesgo, sino también la vida de mucha gente que vive en lugares riesgosos.