Dos explosiones en dos autobuses, calificadas de actos deliberados de sabotaje por la policía, dejaron dos muertos hoy en Kunming (suroeste de China), en medio de fuertes medidas de seguridad cuando faltan tres semanas para los Juegos Olímpicos de Pekín.
Ambas explosiones, ocurridas con menos de una hora de intervalo, se produjeron por la mañana en hora punta en el centro de Kunming, capital de la provincia de Yunan.
«Según los primeros elementos de la investigación, se trata de un caso de sabotaje», indicó el portavoz de la Oficina de Seguridad Pública de la provincia de Yunan.
El portavoz no precisó ni el origen de las explosiones, que hirieron a 14 personas, ni las razones por las que la policía se inclina por la pista de un atentado.
Kunming, a 2 mil100 km al suroeste de Pekín, tiene más de seis millones de habitantes.
En la primera explosión, justo después de las 07:00 de la mañana, murió una mujer y resultaron heridas diez personas, según la policía. El autobús se encontraba en una parada, enfrente de un hospital, precisó el Diario de Yunan en su portal web.
«Los vidrios de ambos lados del vehículo volaron en pedazos y los asientos quedaron deformados», dijo el comunicado de la Oficina de la Seguridad Pública.
En unas fotografías publicadas en la página web del Diario de Yunnan, se puede ver un autocar rojo, del que los cristales de un lateral habían volado en pedazos. Los trozos de cristal estaban esparcidos por la calzada, pero el parabrisas parecía intacto. La explosión, localizada en la parte delantera del autobús, no parecía haber provocado el incendio del vehículo.
La segunda explosión se produjo en la misma avenida, que atraviesa el centro de la ciudad, y en ella murió un hombre y fueron heridas otras cuatro personas, según la policía.
Las imágenes de la televisión pública mostraban también un autobús reventado, con importantes daños en el interior.
Tras las explosiones, la policía dijo haber acordonado ambas zonas y practicando controles de identidad en la ciudad.
En las últimas semanas, las autoridades chinas han insistido en la amenaza terrorista procedente de la región de mayoría musulmana de Xinjiang (noroeste), para justificar las estrictas medidas de seguridad impuestas de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín (8-24 agosto).
Pekín ordenó recientemente a los gobiernos locales que hagan todo lo posible por resolver los conflictos sociales que afectan a varias provincias, para evitar una multiplicación de los incidentes durante los Juegos.
El sábado dos personas murieron en Yunan a manos de la policía durante unas protestas de campesinos de etnia Dai, irritados con el gobierno local por el precio fijado para su cosecha de caucho.