Canciller abre la puerta a las relaciones diplomáticas en Beirut


El jefe de la diplomacia siria, Walid Muallem, comenzó hoy en Beirut una visita que debe abrir un nuevo capí­tulo entre los dos paí­ses con varios temas espinosos a tratar antes de establecer relaciones diplomáticas.


Llegó a la capital libanesa poco más de una semana después de haber anunciado la futura apertura de embajadas entre los paí­ses vecinos, en plena formación del gobierno de unión nacional en Lí­bano donde la oposición, apoyada por Damasco, dispone de una minorí­a de bloqueo.

El establecimiento de lazos diplomáticos entre el Lí­bano y Siria se encuadra en un contexto de apertura internacional, encabezada por Francia, hacia Damasco que también ha entablado negociaciones indirectas con Israel.

La decisión de Damasco y Beirut de abrir embajadas en sus respectivos paí­ses fue anunciada en Parí­s el pasado 12 de julio tras las reuniones del presidente francés Nicolas Sarkozy con sus homólogos sirio, Bachar al Assad, y libanés, Michel Suleiman.

En Beirut, Muallem entregará a Suleiman una invitación de Assad para viajar a Damasco en una visita que, según la prensa, deberí­a realizarse en los próximos diez dí­as.

Esta visita «abrirá una nueva era en las relaciones bilaterales, tras las tensiones que las marcaron durante los últimos tres años», declaró Muallem al periódico libanés As Safir, cercano a la oposición.

Lí­bano y Siria nunca establecieron relaciones diplomáticas desde la proclamación de su independencia, hace más de 60 años, al final del mandato francés.

Durante treinta años, Siria mantuvo una fuerte tutela polí­tica y militar sobre Lí­bano. Sólo se le obligó a retirar a sus soldados tras su supuesta implicación en el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri en 2005, que le valió el aislamiento del panorama internacional.

«Esperamos superarlas (estas tensiones) y alcanzar un nuevo horizonte de cooperación fraternal entre Damasco y Beirut. Se reúnen todas las condiciones para el éxito», añadió Muallem.

Con su aliado Irán, Siria apoya a la oposición encabezada por el Hezbolá chií­ta frente a la mayorí­a antisiria que tiene el apoyo de los paí­ses occidentales y de la mayorí­a de los paí­ses árabes. La mayorí­a en el poder acusa a Damasco de desestabilizar el Lí­bano.

La sucesión de visitas entre dirigentes libaneses y sirios «marcará el principio de un proceso de revaluación global (de las relaciones) y de reconstrucción de las relaciones sobre bases sólidas y en armoní­a con los intereses de ambos paí­ses», continuó Muallem.