Otras experiencias en el tema del IUSI


El haber trabajado varios años en la Municipalidad de Guatemala me dio una perspectiva diferente con relación al Impuesto íšnico Sobre Inmuebles, porque entiendo las deficiencias que históricamente ha tenido el municipio en la recaudación basada en ese tributo territorial. Y es que en medio de nuestra peculiar actitud frente a cualquier tipo de impuestos, el mantener avalúos ridí­culamente bajos ha sido una norma que apenas si tiene excepciones cuando por razones de algún financiamiento bancario se tienen que asentar datos más reales.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Pero cuando uno se da cuenta de lo que se tiene que pagar por impuestos territoriales en otros paí­ses, la experiencia es radicalmente distinta a la que tenemos en Guatemala. Cuando uno ve, por ejemplo, la calidad de las escuelas, de las bibliotecas, de los parques comunitarios, de las calles y avenidas en otras ciudades se asombra ante las enormes y abismales diferencias que hay con nuestro paí­s. Sin embargo cuando a un propietario le llega el cobro del impuesto anual sobre las propiedades se entiende el porqué de tan marcadas distancias entre la calidad de la obra pública municipal.

Y eso que actualmente la Municipalidad en Guatemala tiene infinitamente más recursos de los que tení­a en los años setenta, que fue cuando me tocó trabajar en esa institución. En aquellos años habí­a una lucha permanente para que se hiciera realidad el mandato constitucional que obligaba a asignar fondos a los municipios y era tema de todas las asambleas de la Asociación Nacional de Municipalidades tal exigencia, a la que los gobiernos de la época respondí­an negativamente usando cualquier subterfugio para dar por cerrado el reclamo.

Pues sucede que desde hace muchos años estoy familiarizado con el tema del impuesto a la propiedad en el condado de Collier en el Estado de Florida, Estados Unidos, y sé positivamente que se tiene que pagar anualmente en cantidades que quitarí­an el hipo a cualquiera en Guatemala. Y se siente mucha pena y vergí¼enza cuando se contribuye con cantidades enormes para nuestros parámetros, mientras que el pago de un impuesto similar en nuestro medio queda en cantidades que a la hora de comparar son verdaderamente ridí­culas. Por supuesto que la calidad de los servicios es mucho mejor en ese condado que en nuestro municipio central, pero sin las tasas que se cobran allá no habrí­a posibilidad de ofrecerlos de tanta eficiencia a los vecinos.

Por ello ahora que la Municipalidad de Guatemala realizó reavalúos, consideré que era inoportuno impugnar porque entiendo que si queremos tener mejores servicios tendremos que pagar más. Por supuesto que siempre ha sido válida la cuestión del uso que se dará a los fondos recaudados por la ví­a de los impuestos y siempre podrá esgrimirse el argumento de que ante la corrupción y poca transparencia que hay en nuestro medio no se justifica el cobro de los tributos, pero en el fondo hemos de entender que si algún dí­a queremos vivir con servicios públicos de primera y con una administración de calidad de la vida en ciudad, hemos de cambiar nuestra mentalidad a la hora de tener que asumir la obligación fiscal.

Entiendo a quienes impugnan y se oponen al cobro que se está derivando de los reavalúos, pero pienso que si algún dí­a queremos tener mejores servicios, tenemos que admitir que todo ello tiene un costo y que el mismo nos lo debemos repartir entre los vecinos.