Los padres mexicanos de Armando Cervantes ingresaron ilegalmente a Estados Unidos en los años 70; ahora su hijo hizo un periplo diferente: llegó desde su California natal a Sydney, donde fue uno de los 12 jóvenes peregrinos que almorzaron con el Papa.
Cervantes indicó al papa Benedicto XVI que se sentía representante de la inmigración, mitad mexicano y mitad estadounidense, durante el almuerzo en la catedral de Santa María en el centro de Sydney, que recibe esta semana a más de 200 mil peregrinos que asisten a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
Sus padres se conocieron en Estados Unidos, luego de haber ingresado ilegalmente a Estados Unidos. Ahora, con 27 años y su familia legalizada, Cervantes trabaja en la diócesis de Orange, en California.
Cada peregrino de los 12 que almorzaron con el pontífice le entregaron un regalo. El del mexicano-estadounidense fue un gorro con las orejas de Mickey Mouse, toda vez que vive en las cercanías del parque de diversiones Disneyland.
Cervantes destacó ante el Papa la importancia que tienen los inmigrantes mexicanos para la religión católica en Estados Unidos, ya que, a su juicio, son los que la mantienen vibrante, según contó a periodistas.
Aparte de Cervantes, que habla perfectamente el castellano, almorzaron con el Papa el español de 25 años Fidel Mateos Rodríguez, la brasileña de 26 Jorgiana Aldren Lima de Santana, y la francesa de 22 Marie-Benedicte Esnault.
Los otros países presentes en la mesa fueron Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Nigeria, Timor Oriental, República Democrática del Congo, Corea del Sur y Australia, país que llevó a dos peregrinos.
Los peregrinos católicos comieron sopa de patata dulce, pollo con guisantes y papas, y, de postre, una tarta de limón y maracuyá. Para tomar, jugo de naranja, café y té, pero no hubo vino.
Uno de los australianos, el aborigen Craug Ashby, asistió envuelto en la tradicional vestimenta de piel de canguro, la cual se quitó para almorzar.
La pequeña Helena de Sousa de Timor Oriental, de 25 años, habló con el pontífice de la violencia en su país. Benedicto XVI, quien en enero de este año recibió al mandatario timorense, José Ramos-Horta, le dijo a su vez: «Yo conozco a tu presidente».
El almuerzo tuvo lugar durante la cuarta jornada de las JMJ, que finalizan el domingo en Sydney con una misa oficiada por el Papa a la que se espera asistan medio millón de personas.