La Constituyente de Ecuador, dominada por el oficialismo, entró hoy en su última semana que será decisiva para aprobar la nueva Carta Política, la cual será sometida a referendo el 28 de septiembre para habilitar al presidente Rafael Correa a la reelección inmediata.
El órgano, que se instaló en noviembre, debió pisar el acelerador en julio para concluir con la votación de 494 artículos de la Constituyente, promovida por Correa para regular la economía mediante un sistema social y solidario, y que es tildada de totalitaria por la oposición.
Un retraso de siete meses de la Asamblea -que hasta ahora aprobó apenas un centenar un artículos- llevó incluso a que su presidente Alberto Acosta renunciara al cargo el 23 de junio frente a los cuestionamientos del jefe de Estado, quien consideró «un suicidio político» no cumplir hasta el 26 de julio con la redacción del documento.
La Constituyente tiene previsto entregar la nueva Carta Magna hoy-un día antes de que termine el plazo- cuando le resta aprobar en bloque los 494 artículos y el preámbulo -que podría invocar a Dios y que es tema de polémica-.
Ante el receso indefinido en que está el opositor Congreso también falta un régimen de transición hasta la instauración plena del nuevo sistema político.
Se prevé que el oficialismo buscará aprovechar ese régimen de transición para reorganizar la Corte Suprema de Justicia reduciendo de 31 a 10 el número de sus miembros, una propuesta que fue rechazada en la Constituyente.
«La Constitución es muy abultada y reglamentaria», expresó el asambleísta Luis Hernández, de oposición moderada, cuando la Carta Magna en vigencia desde junio de 1998 tiene 284 apartados.
Agregó que «no hemos podido hacer una Constitución que practique la política del sentido común» y más bien terminó «concentrando poderes en el Ejecutivo».
«La separación de poderes queda sumamente débil», enfatizó Hernández, del movimiento Red í‰tica y Democracia (RED).
Correa, en la presidencia desde el 15 de enero de 2007, promueve el texto para conjurar una década de crisis política en Ecuador, en la que fueron derrocados abruptamente tres mandatarios elegidos en comicios populares.
De obtener el referendo constitucional el apoyo de la mitad más uno de los sufragantes, los ecuatorianos acudirían a las urnas en enero de 2009 en elecciones presidenciales y legislativas anticipadas, así como para renovar los gobiernos provinciales y municipios.
Con el voto de la mayoría oficialista y algunos aliados, la Constituyente aprobó la reelección inmediata del jefe de Estado sólo para un nuevo período de cuatro años y su facultad para disolver el Congreso.
Además debatirá a contrarreloj la creación de entre sus miembros de una comisión legislativa para la transición, la cual se mantendrá hasta la instalación del nuevo Parlamento cuando el oficialismo planea dar por concluido el período de los diputados elegidos el 15 de octubre de 2006.
El opositor Congreso unicameral está en receso indefinido por orden de la Asamblea desde que se instaló, pero volvería a funcionar de perder el referendo constitucional.
Correa, quien había anticipado que renunciaría al cargo de sufrir una derrota en el referendo, sostiene a su vez que terminará su período (hasta el 15 de enero de 2011) a pesar del fracaso de implantar su proyecto del socialismo de siglo XXI, que promueve su amigo y aliado Hugo Chávez.
Según una encuesta de la privada Cedatos-Gallup, el Si para aprobar la nueva Carta Magna creció de 29% a 32% entre el 6 y 14 de julio, mientras que el No pasó de 31% a 24%.