El papa Benedicto XVI afirmó hoy en un encuentro con líderes cristianos en Sídney que «el movimiento ecuménico alcanzó una coyuntura decisiva», en un momento en el que los anglicanos se enfrentan a un posible cisma por la ordenación de mujeres y homosexuales como obispos.
«Queridos amigos en Cristo, creo que estarán de acuerdo en que el movimiento ecuménico alcanzó una coyuntura decisiva», dijo al Papa ante representantes anglicanos, ortodoxos, luteranos y maronitas, entre otros, en un encuentro en la catedral de Santa María en Sídney, en su segundo día de visita.
El jefe de los católicos en el mundo, unas 1.100 millones de personas, advirtió: «Debemos estar vigilantes ante cualquier tentación de ver la doctrina como algo divisivo y por consiguiente un impedimento para la tarea al parecer más apremiante y urgente de mejorar el mundo en el que vivimos».
«Los cristianos debemos trabajar juntos para asegurar que el edificio se mantenga firme para atraer la atención de otros para que entren y descubran los abundantes tesoros de la gracia», dijo el Papa, quien participa de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), junto a más de 200 mil peregrinos.
Las palabras de Benedicto XVI, en Australia hasta el lunes, se producen dos meses después de que fuera ordenada la primera obispa anglicana, lo que provocó irritación en la parte conservadora de los anglicanos en el país, en contra de consagrar mujeres.
La ordenación de obispos mujeres u homosexuales es un tema que amenaza con dividir a los anglicanos, unos 77 millones de fieles en el mundo, cuyo cónclave más importante se encuentra reunido desde el miércoles en la localidad británica de Canterbury.
Al encuentro faltó casi un cuarto de los 800 obispos de esa fe, en protesta por el camino tomado por su Iglesia en años pasados. En 2003 fue ordenado un obispo homosexual en Estados Unidos y la semana pasada se dio luz verde a consagrar obispas en Inglaterra, algo ya en vigor en el país norteamericano.
En Sídney, momentos después de la reunión ecuménica, en la misma catedral en el centro de Sídney, el Papa recibió a representantes de otras confesiones religiosas, ante quienes dijo que «la Iglesia busca con entusiasmo oportunidades para escuchar la experiencia religiosa de otras religiones».
Ante representantes judíos, islámicos, hindúes y budistas, entre otros, Benedicto XVI subrayó que la experiencia humana, por encima de limitaciones culturales y geográficas, «hace posible que los seguidores de las religiones dialoguen».
Insistió en lo que ha sido uno de sus mensajes más importantes en este viaje a Sídney, el respeto del medio ambiente, el cual debe ser apreciado «como una maravilla que hay que respetar y sobre la que hay que reflexionar, y no como una mercancía para el consumo».
El Papa, que había llegado hacía cuatro días a Australia, pero se tomó un descanso por el largo viaje, se unió ayer a las celebraciones de las JMJ, que cerrarán el domingo con una misa multitudinaria oficiada por el pontífice.
Hoy, luego de las reuniones que sostuvo, el Papa almuerza con doce jóvenes peregrinos, entre ellos Fidel Mateos Rodríguez, español de 25 años, y Jorgiana Aldren Lima de Santana, brasileña de 26 años.
En la tarde, será testigo de un gigantesco Vía Crucis, cuyas estaciones serán representadas en las calles del centro de Sídney, donde se esperan entre 250 mil y 350 mil personas, según los organizadores.
Para cerrar la jornada, el Papa alemán se reunirá con jóvenes desfavorecidos en la iglesia de la Universidad de Notre Dame en la metrópolis australiana.