El Presidente de la República suscribió esta semana en Venezuela la adhesión a Petrocaribe, para la compra de derivados de petróleo venezolano en condiciones preferenciales. Indicó que la importación, mediante este convenio, sería de 20 mil barriles de diésel y búnker que el Estado de Guatemala podría distribuir y vender mediante una empresa estatal, buscando un acuerdo con las empresas que actualmente importan, almacenan y comercializan estos combustibles.
jfrlguate@yahoo.com
Las compras que el Estado haga a la venezolana PDVSA se realizarían a los precios del mercado internacional, al no existir intermediarios internacionales (Brokers) se podría comercializar localmente con una diferencia positiva, sin que ello significara un subsidio de precios porque, al existir menos intermediarios, el costo interno sería menor, aún respetando los márgenes de quienes en el país actualmente lo almacenan, lo distribuyen y lo expenden.
Llamativo es que de inmediato se hayan manifestado diferentes personas, quienes sin conocer el fondo exacto de la negociación, como ellos mismos lo admiten, suenan como aves de mal agí¼ero. Algunos, por haber sido ministros de Energía y Minas saben que el garantizar el suministro es una ventaja, que los precios no pueden ser inferiores al mercado internacional porque en el pasado Pacto de San José, ni México, ni Venezuela han vendido a menor precio, aunque sí lo hicieron por años con un financiamiento blando de largo plazo que no fue criticado.
El diputado del Partido Patriota, Alejandro Sinibaldi, manifiesta que el PP se opone a que el Congreso apruebe la integración de Guatemala al sistema, «por provenir de Venezuela» y porque el compromiso implica un aumento de la deuda externa. El presidente del CIEN, Hugo Maúl dice: «Si la medida no se va a traducir a menores precios al consumidor, entonces no tiene ningún sentido», contradiciéndose como economista, como liberal, al no reconocer que no es lo mismo comprar al contado que comprar al crédito, a largo plazo, con un interés sumamente blando. ¿Qué banquero, industrial, agricultor o comerciante no estaría feliz si se le prestara a 25 años plazo, a un mínimo interés?
Adicionalmente a las opiniones técnicas, políticas y partidarias, los presidentes de cámaras empresariales se han manifestado de forma inusual, agresiva y hasta folklórica respecto a Petrocaribe. Carlos Zúñiga, del sector agrícola, opina: «no es buen negocio para el país, se está endeudando por veinticinco años y no va a hacer que el combustible venga a un precio más favorable», «No hay negocio que valga la libertad de uno». Si los negocios se hicieran exclusivamente con quienes se coincide políticamente, no venderíamos azúcar a Rusia y China, no exportaríamos a Cuba y por supuesto no importaríamos los miles de productos que importamos, igual que el resto del mundo, de China Continental.
Carlos Estrada, de la recién prefabricada Cámara de Comercio y Servicios, haciendo de segunda voz se pliega a la opinión del agro. Más ecuánime y objetivo es el criterio de Edgardo Wagner de la Cámara de Comercio, que señala «el gobierno debe analizar los beneficios que tendrá que firmar el convenio y conocer los efectos políticos».
Continúa.