Las circunstancias y el trato que públicamente se ha dado a la iniciativa para aprobar la Ley de Acceso a la Información hace que el tema se convierta en una especie de pulso entre los políticos, especialmente los diputados al Congreso de la República y los bloques que representan, y los medios de comunicación porque pareciera como si la referida ley fuera únicamente para abrir espacios para que los periodistas tengan facilidades. La verdad es que el acceso a la información que pretende regular esa ley es un derecho de todos los ciudadanos que se encuentra consagrado en la Constitución de la República y de ninguna manera se constituye en un privilegio para la prensa, por más que por razón de oficio pueda ser que quienes más uso hagan del derecho sean los comunicadores sociales.
ocmarroq@lahora.com.gt
Ayer el vicepresidente Espada dijo de manera tajante que quienes se oponen a la aprobación de la Ley de Acceso a la Información son quienes tienen interés en ocultar sus manejos. En otras palabras, quienes tienen colas en materia de corrupción o quienes tienen ya vistos algunos negocios para ejecutar en lo que resta de este período, son aquellos que luchan afanosamente para atrasar hasta donde sea posible la implementación de ese mecanismo de transparencia.
Si vemos el tema como un pulso entre la prensa y los políticos, es obvio que muchos de estos harán lo imposible para impedir la aprobación de una ley que ven como privilegio adicional para quienes son sus peores enemigos. En el caso del partido Unionista, cuyo líder ílvaro Arzú no oculta el desagrado que le provoca la prensa del país, es obvio que ese factor es importante a la hora de fijar posturas. Desde hace algún tiempo periodistas han tratado de indagar sobre el manejo de los fideicomisos que tiene la Municipalidad de Guatemala y esa información no fluye, generando un foco de controversia importante entre los medios y el Alcalde. Pero ahora que la comuna está implementando un reavalúo que significará un notable aumento de sus ingresos por concepto del Impuesto íšnico Sobre Inmuebles, es importante que se amplíen los niveles de información y transparencia para vencer la resistencia de los vecinos a incrementar sus contribuciones.
Y los medios tenemos que realizar esfuerzos por informar a la población sobre lo que para cada ciudadano significa el acceso a la información y cómo ello puede ayudar seriamente a combatir el peor de los flagelos que tiene nuestro país. Porque el velo de misterio existente en el manejo de millonarias sumas que se destinan a fideicomisos o que administran entidades internacionales que cobran fuertes sumas por el manejo de los recursos nacionales, es una de las principales fuentes de corrupción.
Generalmente trascienden los pequeños trinquetes o las mordidas menos importantes, pero los grandes negocios que se hacen a la sombra del Estado se han sofisticado de tal forma para no dejar huella y evitar la investigación al respecto. Es cabalmente contra esa gran corrupción que tenemos que mantener una actitud de permanente vigilancia que no debe ser competencia únicamente de la prensa, sobre todo porque los medios tenemos nuestra propia agenda e intereses particulares que hacen poner el dedo sobre ciertos negocios y hacernos de la vista gorda frente a otros. La mejor prueba fue el comportamiento de los medios durante los cuatro años anteriores en los que abundó la complacencia. Por ello es que tienen que ser los ciudadanos los que, usando o no a la prensa, ejerciten su derecho a la información para mantener presión constante sobre los funcionarios que manejan los recursos públicos.