El Fondo Monetario Internacional (FMI) corrigió ayer en ligera alza su previsión de crecimiento mundial para 2008, a 4,1% en lugar del 3,7% previsto en abril, pero advirtió sobre el aumento de las tensiones inflacionarias.
La institución revisó su previsión porque «la desaceleración del primer trimestre ha sido menos pronunciada» que lo previsto, explicó en su informe sobre el primer trimestre.
Esto se traduce en un escenario más optimista para Estados Unidos, que debe registrar este año un crecimiento de 1,3%, en lugar del 0,5% previsto inicialmente, si bien «la economía debe contraerse ligeramente en el segundo semestre».
Sin embargo, el Fondo no menciona la posibilidad de una «recesión leve» de la principal economía mundial, como había hecho en su informe de abril.
«La resistencia de los consumidores sigue haciendo avanzar la economía estadounidense», subrayó el economista jefe del FMI, Simon Johnson, en una conferencia de prensa. Johnson hizo notar que Estados Unidos no sufriría «necesariamente» dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, que es lo que corresponde a la definición más comúnmente admitida de recesión.
Para la zona del euro, la corrección es más modesta: 1,7% en lugar de 1,4% previstos en abril.
Mientras tanto, «la economía mundial está pasando por un mal momento», advirtió el Fondo, que prevé una «neta desaceleración» del crecimiento en el segundo semestre de una recuperación progresiva a lo largo del año próximo.
«Siempre hay un peligro de recesión mundial» y, «en general los riesgos son los mismos que en abril», subrayó Johnson. Pero «la situación se ha hecho más complicada desde abril debido a la inflación», agregó.
El FMI corrigió fuertemente sus previsiones de inflación para este año, a 3,4% para los países industrializados (en vez de 2,6%) y a 9,1% para las economías emergentes (en lugar de 7,4%).
El Fondo, que habla de una inflación «cada vez más preocupante», explica sobre todo este fenómeno por la disparada de los precios del petróleo y de las materias primas. Pesimista, advierte que «las tensiones sobre los precios sin duda no se van a atenuar en un futuro previsible».
En este contexto, el Fondo estima que «se impone un esfuerzo multilateral» para atacar a la vez las causas y consecuencias de la crisis.
Desde el punto de vista de las políticas monetarias, «los dirigentes tienen que enfrentar un ambiente difícil» pues deben contener el aumento de las presiones inflacionarias sin perder de vista el riesgo de desaceleración del crecimiento».
De todas formas, el Fondo establece una clara división entre las regiones.
En los países avanzados, «hoy habría muchas más razones para endurecer la política monetaria que antes del alza reciente de los precios del petróleo», pero «eso no se impone todavía» puesto que las expectativas de inflación y el costo de la mano de obra siguen contenidos y al crecimiento le falta dinamismo.
Sin embargo, en muchos países emergentes «se impone un ajuste de la política monetaria y una disciplina presupuestaria más rigurosa», «en ciertos casos, con una administración más flexible de las tasas de cambio», según el FMI.
Finalmente, el Fondo subraya que «la situación sigue siendo difícil» en los mercados financieros y que, aunque las medidas adoptadas y las recapitalizaciones bancarias han «atenuado los temores de una implosión del sistema financiero», los mercados permanece frágiles.
«En consecuencia, las condiciones del crédito en los países avanzados deben mantenerse tensas durante los próximos trimestres», añadió.
Los países emergentes y en desarrollo enfrentan presiones inflacionarias incluso más agudas que las naciones desarrolladas, indicó ayer un informe del FMI, que prevé una desaceleración del crecimiento mundial en el segundo semestre de 2008.
«El alza de los precios de la energía y de las materias primas agudiza las presiones inflacionarias» en el mundo, pero «sobre todo en las economías emergentes y en desarrollo», señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) en una actualización de su Informe de Perspectivas Económicas divulgado en abril pasado.
El reporte, que vaticina una desaceleración del crecimiento mundial en el segundo semestre de este año, prevé que las economías emergentes y en desarrollo registren un descenso de su tasa de crecimiento a 7% entre 2008 y 2009, un punto porcentual por debajo del registro de 2007.
El Fondo lanza una particular advertencia sobre los niveles de inflación para estas economías, «en las cuales los alimentos y los combustibles», dos factores que empujan al alza los precios, «ocupan un porcentaje más alto de la canasta de consumo».
«Los pronósticos de inflación para estas economías muestran un alza de 1,5 puntos porcentuales en 2008 y 2009, es decir, tasas de 9,1% y 7,4%, respectivamente», indica el FMI.
El FMI también hace referencia a la crisis alimentaria mundial, y señala que en un contexto en el que «el poder adquisitivo de las economías que importan materias primas se está erosionando (…) algunos países de bajo y mediano ingreso enfrentan dificultades para asegurar un abastecimiento adecuado de alimentos para sus habitantes más pobres».
Incluso, indica el organismo multilateral, «corren el riesgo de perder la estabilidad macroeconómica lograda en los últimos años».
«Algunos países de bajo ingreso necesitarían ayuda de la comunidad internacional para financiar sus importaciones y el gasto social», añade.
El FMI destaca que es «improbable una moderación apreciable de las presiones de precios en un futuro previsible» y en este marco, «el desafío de política económica, especialmente para los países de bajo y mediano ingreso, es hallar la forma de proveer de alimentos a los necesitados sin alimentar al mismo tiempo la inflación ni agotar las reservas de divisas».