En la Revolución de 1897 participó por el lado de Oriente don José N. Rodríguez, quien escribió los acontecimientos incluyendo dos planos militares de las batallas.
En abril de 1906 el ex presidente, general Manuel Lisandro Barillas organizó por la frontera de México una invasión militar. En abril de 1907 Barillas murió asesinado en una de las calles de la ciudad de México.
Ya vimos que don Tomás Regalado invadió Guatemala el 9 de julio de 1906 muriendo en el combate del Jícaro. Todavía hubo otros encuentros más en Las Escobas, el Platanar y el Coco.
Con la intervención de los presidentes Teodoro Roosevelt de los Estados Unidos y Porfirio Díaz de México, hubo un Tratado a bordo del buque Marblehead, el 20 de julio, con el propósito de firmar un cese de hostilidades. En 1907 fueron suscritos los Pactos de Washington que requieren de un estudio por separado.
Estrada Cabrera se reeligió cuatro veces y su extenso período en la Presidencia coincidió con el acercamiento económico y militar de los Estados Unidos sobre América Latina, desplazando al imperialismo inglés en la región.
Hubo en contra de Estrada Cabrera los atentados de la bomba en 1907, el de los cadetes y de los cucuruchos. El 20 de abril de 1908 los cadetes hacían guardia en el palacio, uno de ellos Víctor M. Vega le disparó al Presidente, el que salió ileso.
La manifestación del 11 de marzo de 1920 y la lucha armada en la llamada semana trágica, del 8 al 14 de abril terminaron con la dictadura. Esta lucha armada se extendió a los departamentos, por ejemplo en Chiquimulilla hubo ciudadanos que padecieron cárcel en condiciones muy rigurosas. En gran parte su caída se debió al desgaste que sufren los gobiernos dictatoriales, y el apoyo que le retiró el gobierno de los Estados Unidos, a pesar de que el mandatario otorgó toda clase de facilidades a la empresa bananera, ferrocarriles, energía eléctrica, siendo sus propietarios ciudadanos del país mencionado.
En las revoluciones de 1915 y 1916 el doctor Juan Ignacio Toledo López ocupó el cargo de primer jefe de la revolución petenera., fue un civil que murió en las selvas de este departamento siendo traicionado.
Don Isidro Valdés fue nombrado segundo jefe de la revolución en El Peten.
La revolución de 1915 quedó organizada con aproximadamente 600 soldados, hubo divisionismo en la conducción de la guerra. A pesar de que el gobierno de México proporcionó ayuda, los ejércitos invasores que marcharon hacia el Sur no lograron tomar Nentón y menos aún la plaza de Huehuetenango. Esto aconteció en septiembre.
La revolución de enero de 1916 tuvo como escenario los parajes desolados de los ríos Usumacinta y San Pedro. Los pobladores de Tenocique y Ocosingo vieron pasar a los revolucionarios, en tanto por Tapachula caminaba don Pioquinto Pérez para distraer a las fuerzas del gobierno para que los soldados del Usumacinta avanzaran.
Los revolucionarios del Petén tenían presente lo que había ocurrido en el vecino país de México, en donde la revolución de 1910 había derrocado al dictador don Porfirio Díaz.
En cada ocasión que fracasaba una de las revoluciones los emigrados que salían con vida lograban pasar las fronteras, alcanzando toda Centroamérica, México y los Estados Unidos, fundando talleres, clínicas, colegios, bufetes. Algunos destacaron dirigiendo casas comerciales.
Al analizar en el mapa las distancias recorridas por los revolucionarios, en Tabasco y Petén, quedamos impresionados por el esfuerzo realizado.
Se dice que hubo revolucionarios auténticos y otros que traicionaron tan altos ideales. En el libro de José Ramón Gramajo quien también participó en el campo de batalla, están los datos para el que desee entrar en tan complicados temas.