Miles de israelíes participaron hoy en los funerales de Ehud Goldwasser, uno de los dos soldados cuyos cadáveres fueron devueltos ayer por el Hezbolá, mientras Beirut aguardaba la llegada de 199 cadáveres de combatientes restituidos por el Estado hebreo, que además liberó a cinco presos libaneses.
Familiares, amigos y personas anónimas se congregaron en el sector militar del cementerio de Nahariya (norte de Israel) para rendir un último homenaje al soldado, capturado en Israel en una operación del Hezbolá el 12 de julio de 2006 junto a otro soldado israelí, Eldad Regev, quien será enterrado hoy por la tarde.
Los cadáveres de ambos fueron devueltos por el Hezbolá chiita libanés ayer , como parte de un canje con el Estado hebreo, que puso en libertad a cinco prisioneros libaneses y restituyó los cadáveres de 199 combatientes palestinos y libaneses.
La familia del soldado Gilad Shalit, cautivo del movimiento islamista palestino Hamas en la franja de Gaza desde fines de junio de 2006, también se encontraba presente, así como varios diputados, entre ellos el ex primer ministro y jefe de la oposición de derecha (Likud), Benjamin Netanyahu.
«Para ti, defender al país era un privilegio y no un deber, y yo te besé como de costumbre antes de que partieras. Nunca te olvidaré», dijo en un elogio fúnebre Karnit Goldwasser, la viuda del soldado, que habría cumplido 33 años mañana.
Ehud Barak, presente en el funeral, prometió que «en tanto que ministro de Defensa, si por desgracia uno de nosotros cae en manos del enemigo, haremos todo lo posible para devolverlo a casa».
Desde el secuestro del joven soldado, su viuda Karnit llevó a cabo junto con la familia Regev una campaña internacional para la liberación de ambos militares.
Hezbolá, mientra tanto, mantuvo el secreto sobre la suerte de los soldados hasta ayer.
El 25 de septiembre de 2007, Karnit Goldwasser se dirigió al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, de paso por la sede de la ONU en Nueva York.
«Me llamo Karnit, y soy la mujer de Ehud Goldwasser, secuestrado por Hezbolá hace más de un año. Usted es responsable de ello por el apoyo que le brinda a Hezbolá, ¿por qué no permite que la Cruz Roja lo visite», le preguntó. El mandatario iraní la ignoró mirando hacia otro lado.
Según extractos de un informe de médicos forenses militares publicados hoy por la prensa israelí, Ehud Goldwasser y Eldad Regev murieron el día de su secuestro, el 12 de julio de 2006, por disparos de granada y balas.
Mientras tanto, en Líbano, varios camiones con los restos de 199 combatientes libaneses y palestinos entregados por Israel salió hoy de Naqura (frontera sur de Líbano) hacia el sur de Beirut, feudo de Hezbolá, donde se prepara una ceremonia en honor de los «mártires».
Los féretros, envueltos en la bandera libanesa o palestina según el origen de los difuntos, fueron depositados en camiones decorados con flores y con la inscripción «Operación Al Radwane».
El Hezbolá bautizó la operación con el nombre de uno de sus más importantes dirigentes militares, Imad Mughniye, muerto en febrero en Damasco en un atentado que el movimiento chiita achacó a Israel.
En una ceremonia organizada por el Hezbolá antes de la partida de la caravana hacia Beirut, los asistentes echaron flores blancas y arroz sobre los féretros.
La ruta del cortejo incluía a las ciudades del sur, pasando por la carretera que bordea la costa y que ha sido decorada para la ocasión con banderas amarillas de Hezbolá y de los diferentes partidos a los que pertenecían los combatientes.
Por su lado, Irán se congratuló hoy por la puesta en libertad ayer de los cinco prisioneros libaneses, calificándola de «éxito» para el movimiento chiita y el pueblo libanés, según la agencia estatal Irna.
Samir Kantar, uno de los cinco prisioneros libaneses liberados ayer por Israel, afirmó hoy no arrepentirse de haber llevado a cabo la operación de Nahariya (norte del Estado hebreo) en 1979 en la que murieron tres personas, entre ellas una niña de cuatro años.
«Nunca me he arrepentido ni un solo día de lo que hice», respondió Kantar, al ser preguntado si lamentaba haber dirigido la operación que le supuso pasar casi 30 años en las cárceles israelíes.
«Sigo mi línea política», añadió el ex detenido, de 46 años, al margen de una ceremonia organizada para celebrar su vuelta a la localidad drusa de Aabey, en el sureste de Beirut.
«Estoy muy contento porque vuelvo a las filas de la resistencia y a mi familia», dijo Kantar al llegar a su casa.
Miembro del Frente de Liberación de Palestina (FLP), Kantar fue condenado en 1980 a cinco penas de cadena perpetua y a 47 años adicionales por el triple asesinato en Israel.
En 1979, con sólo 17 años, dirigió una operación en Nahariya, en la que asesinó a un policía, secuestró a un civil israelí al que acabó eliminando y mató a su hija de cuatro años destrozándole el cráneo, según la justicia hebrea.
Según fuentes cercanas a Kantar, siempre negó que matara a la niña, muerta en un intercambio de disparos según él.
Samir Kantar fue liberado ayer en el marco del canje de prisioneros entre Israel y Hezbolá. El Estado hebreo también entregó a cuatro combatientes del movimiento chiita y los restos de 199 palestinos y libaneses, y recibió a cambio los cuerpos de los dos soldados israelíes secuestrados en 2006.
Ayer, a su llegada a Líbano, Kantar fue acogido como «héroe» en una gran celebración.