Existen personas que se ven amenazadas ante la sugerencia o el inicio de un tratamiento psicoterapéutico, pero estudios realizados han encontrado que las personas más necesitadas de este tratamiento psicológico son las que con menor frecuencia acuden al mismo.
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La psicoterapia es una de las herramientas más importantes en el trabajo con las problemáticas emocionales y existenciales. También ante la necesidad humana de autoconocimiento y mejorar en sus destrezas en la vida social; contribuye al fortalecimiento de la autoestima, a la autoaceptación, a manejar mejor las crisis de la vida cotidiana, al aprendizaje del reconocimiento, manejo y expresión de emociones. También potencialaza al ser humano en el desarrollo de su personalidad y crecimiento, así como, favorece a sentir mayor disfrute de la vida, observándose un mejor desarrollo de la creatividad y una mayor autorrealización personal. Todo ello conlleva a la mejora de la calidad de vida, por ende, a una mayor productividad y sentimiento de paz interna.
Esta herramienta de trabajo ha sido comparada con un arte, en ella la persona que acude a consulta busca ser comprendida, escuchada, aceptada y ayudada a entender y analizar su propia vida.
Es entendible que existan temores al comenzar un proceso terapéutico. Debido a que en el mismo el individuo se abre desde su interior comentando su dolor, su decepción, sus temores y miedos. El terapeuta se enfoca en escuchar y comprender lo que le sucede a la persona, lo que ella desea en lo más profundo de su interior. Sus luchas entre lo que cree querer y opina deber hacer. Sus contradicciones a lo interno y externo, sus patrones de actuar ante las distintas situaciones de vida.
Quienes acuden a este tipo de tratamiento no necesariamente es porque se sientan mal consigo mismas o con la vida, sino que desean alcanzar retos mayores que les ayuden a vivir con plenitud. A conocerse a sí mismos, a distinguir sus fortalezas y debilidades. Y generar de las mismas mejores oportunidades dentro de su existencia.
Es cierto que en la mayoría de ocasiones las personas que consultan lo realizan porque se encuentran sufriendo y el dolor les es insoportable, les provoca desesperación y desasosiego.
Dentro del este proceso se trata de conciliar e integrar al sujeto y fortalecer su percepción de sí mismo y de la vida que le rodea. Propiciando un análisis de las decisiones importantes dentro de su vida. Examinando las diferentes alternativas ante la misma, encontrando posibles soluciones ante los problemas y aprendiendo a obtener una conducta conciliatoria, negociadora y asertiva.
La relación y la vinculación entre el terapeuta y su paciente es enfáticamente importante para el funcionamiento de este tratamiento. La honestidad, la claridad, la posibilidad de obtener una relación horizontal dentro de la misma que permita al cliente cuestionar, dar a conocer lo que le molesta o sus agravios, le permite conducirse de manera espontánea sin temor a ninguna represión.
El arte de la psicoterapia sobrelleva en sí misma el respeto por la vida, por la persona, el aprendizaje mutuo del cliente y terapeuta sobre situaciones especiales y/o adversas en la cotidianidad.
Como un inicio importante se encuentra la necesidad de entender los síntomas que le provocan dolor al consultante, ayudando a infundir esperanza y aplacando los mismos.
Una de las causas mayores del sufrimiento humano se encuentra en la falta de amor dentro de la vida. Y a esto me refiero, a la capacidad de recibirlo pero también de proporcionarlo.
Las psicoterapia es una decisión inteligente en la cual cada quien se encuentra invirtiendo en la mejora de su vida personal, familiar, laboral y social en general. Les convido a que realicen una reflexión de la temática abordada. Y a que no piensen que las cosas se dan de manera rápida y mágica. Ya que todo lo valioso en la vida requiere de un esfuerzo, de tiempo, necesita dedicación, perseverancia y sobre todo Fe.
Este artículo es una invitación a que consideren el proceso terapéutico como una alternativa dentro de su propia existencia.