El alza en el precio de productos comestibles ha generado que la aplicación de tecnología en procesos agrícolas cobre mayor relevancia.
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El vicepresidente del gobierno, Rafael Espada, reconoció que se deben incrementar los aportes que el Gobierno transfiere al Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) para la realización de nuevas investigaciones.
La implementación de un nuevo sistema de cultivo podría representar importantes avances para el país en cuanto a desarrollo rural y soberanía alimentaria, refiere, el gerente general del ICTA, Max Myrol González.
En consecuencia, se han desarrollado varios programas de productividad basados en experiencias científicas y se espera avanzar más en productos específicos como maíz, frijol y legumbres, los cuales se han visto afectados seriamente por la inflación.
La preocupación sobre la productividad en el agro está ligada al alza internacional en el precio de granos básicos, que han afectado seriamente a los países pobres, con baja capacidad de consumo y bajos índices de desarrollo social.
Según Espada, las posibilidades para que el país pueda superar la crisis alimentaria y sobreponerse de los embates de financieros internacionales, se centran en los avances académicos y tecnológicos, además del aprovechamiento de los recursos naturales.
Las crisis alimentarias, que se agudizan en áreas rurales, dan cuenta que el 50% de la niñez en el país sufre de desnutrición crónica en distinta medida, y para ellos se requiere de fortalecer el sistema de producción de alimentos, señala el vicemandatario.
González y Espada coincidieron en la necesidad de fortalecer los sistemas de investigación gubernamental, para así eficientizar los sistemas de cultivo en el país, y hacer accesibles los alimentos para la mayoría de la población.