Cientos de miles de jóvenes peregrinos tuvieron hoy un día de catequesis, conciertos y parrillas mientras contaban las horas que faltaban para que el Papa se les uniera mañana en Sidney, donde familiares de víctimas de curas pedófilos esperan que Benedicto XVI les pida perdón.
La primera visita del Papa a Australia, que se prolongará hasta el domingo, amenazaba con verse empañaba por el escándalo de los curas pedófilos, luego de que los padres de dos víctimas se dijeron decididos a exigir una respuesta del Pontífice y del arzobispo de Sidney, el cardenal George Pell.
Benedicto XVI se trasladó por la tarde a Sidney, para ultimar los detalles de su visita oficial, que comienza mañana, en el marco de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) con participación de 215 mil peregrinos, informó el portavoz del Papa, Federico Lombardi.
Tras haber descansado desde el domingo en una propiedad del Opus Dei cerca de la ciudad, Benedicto XVI se hospedará ahora en la casa del cardenal Pell, adyacente a la catedral de Santa María en el centro de la metrópolis australiana.
Lombardi indicó en rueda de prensa que era «una hipótesis sensata» pensar que el Papa se referiría a los casos de los curas pederastas en su misa del sábado con líderes católicos locales, pero fue enfático al señalar que lo que Benedicto XVI emitirá no será necesariamente «una disculpa».
Broken Rites, grupo de apoyo para las víctimas de abusos sexuales, asegura que 107 curas católicos han sido sentenciados en cortes australianas por cargos sexuales.
El Papa ya pidió perdón por casos similares en Estado Unidos durante su visita a ese país en abril.
Anthony Foster, el padre de dos niñas abusadas por un cura de Melbourne, una de las cuales se suicidó, dijo que viajará a Australia desde Europa con su esposa para exigir una respuesta del Papa y del cardenal Pell.
«Yo no debería tratar de reunirme con ellos, ellos deberían venir a pedirnos perdón», afirmó Foster a la radio Australian Broadcasting Corp. El cura involucrado en el hecho, Kevin O»Donnell, murió en 1997 cuando estaba en la cárcel por varios delitos sexuales.
Ajenos a este urticante tema, las decenas de miles de jóvenes venidos de 169 países tuvieron una jornada de celebración, comenzando en la mañana con catequesis impartida en 255 lugares y en 29 idiomas, seguida de almuerzo con parrilla australiana al mediodía y conciertos y espectáculos de danzas tradicionales del Pacífico en la tarde.
De los 125 mil peregrinos extranjeros que inundan Sidney desde ayer cuando se iniciaron estas JMJ, cerca de 12 mil son latinoamericanos.
Otra actividad destacada de hoy fue la peregrinación a la catedral de Santa María, ante la cual se formó un verdadero río humano. «Tenemos varias horas esperando, pero vale la pena», dijo el chileno Miguel Vega, de 25 años, quien aguardó con paciencia para poder entrar a orar al recinto.
El plato fuerte de estas JMJ llega mañana, cuando el Papa inicie sus actividades oficiales, comenzando con una visita a la capilla de la primera beata australiana Mary Mackillop, para luego hacer su aparición en la tarde ante los jóvenes en el puerto de Sidney, en un «barco papal».
La apretada agenda de Benedicto XVI en Sidney incluye también un almuerzo con peregrinos y un saludo a jóvenes desfavorecidos en la Iglesia del Sagrado Corazón, para concluir el domingo con una misa en el hipódromo de Randwick, en la que se esperan 500 mil personas, y que también marcará la despedida a los peregrinos.
Café Benedicto, resguardando las llaves para acceder a un buen café: así se anuncia uno de los 200 lugares que ofrecieron una parrilla típica australiana a los miles de jóvenes cristianos en Sidney hoy, cuando también disfrutaron de conciertos y danzas típicas.
A los peregrinos que se acercan a la Universidad de Notre Dame en esta ciudad australiana que alberga las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), donde se encuentra el Café Benedicto, los recibe una fotografía en tamaño natural del papa Benedicto XVI con una sonrisa en el rostro.
Una larga fila espera para entrar al local y tomar su ración de pan, salchicha y cebolla.
En el patio de la universidad, repleto de peregrinos, en una misma esquina se podía observar a un par de frailes franciscanos con sus largas barbas y sandalias devorando las salchichas recién salidas de la parrilla, junto a varias monjas asiáticas y un grupo de jóvenes estadounidenses.
«Â¿Eso es canguro? Porque eso no lo puedo comer, pero sí las salchichas» explica la estadounidense Carol Stockley, horrorizada ante la posibilidad de que el almuerzo incluyera algún animal autóctono australiano.
La comida vino después de actividades de catequesis hoy en la mañana, en este segundo día de las JMJ, a las que se unirá a partir de mañana el papa Benedicto XVI, y que serán clausuradas el domingo con una multitudinaria misa celebrada por el pontífice.
En sus distintos puntos cardinales la ciudad bulle hoy con actividades relacionadas con las jornadas, más de 150 según los organizadores.
En el parque Hyde, adyacente a la catedral de Santa María, numerosos jóvenes observan bailes tradicionales de Fiji, Samoa, Tonga, Polinesia y de indígenas australianos.
Un río de personas confluye hacia la catedral de Santa María, estructura gótica que es una parada obligada de los peregrinos, toda vez que en ella se expone la urna con los restos del beato italiano Pier Giorgio Frassati, uno de los patronos de las JMJ de Sidney.
«Tenemos varias horas esperando, pero vale la pena», dice el chileno Miguel Vega, de 25 años, quien aguarda con paciencia para poder entrar a la catedral y orar frente a la urna del beato.
Detrás del chileno se encuentra un grupo nutrido de argentinos, que ondean una gran bandera de su país junto a otra del Vaticano. El ánimo de los jóvenes no decae pese al tiempo dilatado que deben permanecer en fila, y entonan canciones religiosas, ríen y gritan.
En el puerto de Darling hay dispuestos varios escenarios musicales, donde grupos de rock, reggae o pop cristiano tocan ante los peregrinos que disfrutan de un cielo despejado y un sol brillante. Es tanta la variedad que se espera la presentación de una banda italiana de rock pesado cristiano.
En la playa de Bondi también hay programación musical durante toda la tarde, y el plato fuerte es el sacerdote y cantante de rap Stan Fortuna.
Inclusive el papa, que desde el domingo descansa del largo viaje a Australia en una propiedad del Opus Dei cercana a Sidney, tuvo actividad recreativa hoy: un zoológico le llevó un grupo de animales autóctonos, entre ellos un koala, un canguro y un equidna, según informó un portavoz de las JMJ.