Aunque es mucho pedir


Apelar a la conciencia cí­vica y responsabilidad patriótica de los diputados es mucho pedir. Sin embargo, creemos que es indispensable presionar a los representantes al Congreso de la República para que en el trámite de la aprobación de Petrocaribe antepongan los intereses nacionales a sus intereses y negocios personales. No deja de ser asquerosa la actitud de la bancada de la Gana que con la mayor desfachatez asegura que su voto depende de que les asignen fondos para que sean manejados por sus alcaldes, en una especie de actualización del tristemente célebre PACUR.


Tenemos la impresión de que la adhesión de Guatemala a Petrocaribe será finalmente aprobada por el Congreso. Pero no puede permitirse que la adhesión se ratifique sin condiciones y por ello es que ahora es cuando el Congreso puede establecer candados y mecanismos de control y fiscalización que hagan que esos recursos frescos y baratos sirvan al paí­s y que no se desví­en por la corrupción.

Más allá de la aprobación de la Ley de Acceso a la Información, las bancadas más responsables deberán trabajar seriamente en buscar los mecanismos para garantizar la transparencia en el manejo de esa enorme cantidad de dinero que llegará a manos del Ejecutivo. Y tiene que trabajarse en dos sentidos muy concretos: por un lado, establecer el destino concreto de los fondos con asignaciones determinadas para rubros previamente establecidos y que ojalá sean de inversión en proyectos que no sólo puedan ser autofinanciables, sino que, además, aseguren beneficios de largo plazo para el paí­s y para los guatemaltecos. Por el otro lado, es importante el tema de la fiscalización, entendiendo que no basta encomendarle a la Contralorí­a que cumpla con su deber constitucional, porque está demostrado que esa entidad no lo puede hacer y que se requieren instrumentos adicionales de control.

En el primer sentido, no hay que permitir que se haga chinche con el dinero que pueda reportar la negociación de Petrocaribe sino debe invertirse en obras importantes como pueden ser hidroeléctricas, ví­as de comunicación y sistemas de transporte público, además del anunciado pago de deuda más cara para liberar los compromisos actuales. Es el Congreso el que deberá decidir y definir cómo se puede invertir ese dinero y, por supuesto, la forma en que deberán rendirse las cuentas correspondientes.

Petrocaribe es un instrumento de crédito y no una solución al problema energético. Pero nos puede ayudar a superar nuestra dependencia en energí­a si invertimos los recursos en construir plantas generadoras que no dependan del petróleo o de cualquier otro combustible fósil. Como se use es lo que hace a un crédito bueno o malo para el deudor.