Líderes hispanos en Estados Unidos exhortaron a los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain a comprometerse en tres puntos prioritarios para la comunidad apenas lleguen a la Casa Blanca y, tras dialogar con ambos, dieron su apoyo al aspirante demócrata.
Impulsar una reforma migratoria integral en los primeros 100 días de Gobierno, detener las redadas y designar a latinos en el Gabinete, fueron las principales demandas de representantes hispanos que entre el domingo y ayer escucharon y dialogaron con el demócrata Obama y el republicano McCain, en el marco de la 40 conferencia anual en San Diego (sur de California) del Consejo Nacional de La Raza.
«Esta convención demostró que era mentira eso que dijeron, cuando los hispanos apoyaron a Hillary Clinton en las primarias, de que los latinos no apoyaríamos a un afroamericano: con él tenemos una historia común de familia inmigrante y sabe como nosotros lo que es la discriminación», dijo Enrique Morones, director de la organización humanitaria íngeles de la Frontera con sede en San Diego, 200 km al sur de Los íngeles.
Morones fue uno de los representantes hispanos seleccionados dentro de un grupo de líderes comunitarios que dialogaron a puerta cerrada el domingo con el senador Obama y ayer hicieron preguntas al senador McCain.
«A ambos les planteamos como prioridad absoluta impulsar una reforma migratoria humana e integral el primer año de presidencia y presentar la propuesta los primeros 100 días de Gobierno», reveló.
Luego, «les pedimos parar las redadas de inmigrantes apenas asuman el cargo, y, en el caso del senador McCain, fuimos más específicos en que esa medida la podían aplicar a través de una orden del ejecutivo».
«Y nuestra tercera prioridad fue pedirles que asuman compromisos reales con la minoría hispana designando hispanos en el Gabinete», apuntó Morones mencionando el nombre del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson: «Sería una buena señal a la comunidad que él fuera secretario de Estado u ocupara un alto puesto en su gobierno».
Tras escuchar a ambos políticos, «la gran mayoría de quienes asistimos sentimos al señor Barack Obama mucho más concreto y comprometido con nosotros», indicó Morones poco después de haber puesto en aprietos a McCain al pedirle explicaciones sobre cuán lejos llegaría en su compromiso con una «reforma migratoria integral», como había dicho en un discurso previo.
«McCain dio un muy buen discurso, pero cuando le pidieron aclaratorias se deshizo todo, fue ambiguo», dijo Magali Hernández, una joven estadounidense hija de indocumentados que escuchó al republicano.
Para el discurso de Obama, la sala principal se desbordó con más de 2 mil personas eufóricas. Se llenó una sala aparte con pantalla gigante y afuera decenas de personas vendían recuerdos y postes del candidato demócrata.
Ayer, sólo representantes del grupo radical antiinmigrante Minutemen estaba a las puertas del centro de convenciones protestando contra ambos candidatos y no más de 500 personas escucharon al senador McCain.
En este país donde la primera minoría es la hispana con más de 43 millones de personas, y en el que trabajan unos 12 millones de indocumentados, el liderazgo social de la comunidad ha empezado a reclamar con menos timidez sus derechos mientras los políticos insisten en su peso electoral en las elecciones del 4 de noviembre.
«Cada cuatro años, algunos de los resultados más estrechos tienen lugar en Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México, todos ellos Estados con una fuerte comunidad latina», reiteró el candidato demócrata el domingo en San Diego lanzándole a la audiencia la frase: «Â¡Los necesito! No se equivoquen: la comunidad latina tiene en sus manos estas elecciones».
Para el congresista demócrata de California, Xavier Becerra, McCain «mostró dos caras ante la convención del Consejo Nacional de La Raza».
«Este es un individuo político que se ha convertido en alguien muy bueno enviando diferentes señales dependiendo de la audiencia a la que se está dirigiendo», dijo en rueda de prensa este político local.
Rosario Marín, una portavoz de la campaña de McCain, explicó en una teleconferencia que «McCain tiene un récord de lo que ha hecho» en inmigración y que, cuando los latinos lo comprendan, lo apoyarán.
McCain explicó que primero asegurará las fronteras, luego desarrollará un programa de trabajadores huéspedes y, por último, lidiará con los indocumentados porque «también son hijos de Dios».
«Esto es algo que no se sostiene. Antes del muro, en 2006, morían dos a tres indocumentados al mes, ahora dos a tres inmigrantes mueren diariamente en el desierto y este señor sigue apoyando «seguridad fronteriza» antes de ir a la raíz», enfatizó Morones.