Fareed Zakaria es un experto en política exterior y analista que tiene un programa semanal en CNN y una columna muy importante en Newsweek y su opinión es muy respetada por lo serio de sus comentarios y la profundidad académica que muestra en su análisis. La semana pasada en su programa de la cadena de cable tuvo como invitados especiales a tres pesos pesados de la economía norteamericana, siendo ellos Larry Summers, Secretario del Tesoro del gobierno de Clinton, Jeff Sachs, director del programa del milenio de Naciones Unidas y Paul Krugman, columnista de la página editorial de New York Times. Como consecuencia de las intervenciones y consideraciones de los expertos respecto a la crisis económica actual, Zakaria dijo que podemos hablar de condiciones de «Perfect Storm» en referencia a la combinación de factores que provocaron la tormenta perfecta en 1991 en el mar del noreste de Estados Unidos.
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En efecto, Zakaria dice que en presencia de la crisis inmobiliaria, de la creciente desconfianza del consumidor que cada vez gasta menos, la crisis crediticia que hace a los bancos ser reacios a seguir prestando dinero para reactivar la economía y el aumento de los precios de la comida y el petróleo, se pueden considerar condiciones demasiado graves que apuntan a un empeoramiento de la situación. Y eso que, digo yo, Zakaria no hizo mención del déficit fiscal sin precedentes que mantiene el gobierno actual de Estados Unidos, en parte para financiar la guerra en Irak y que ha debilitado al dólar frente a las otras monedas mundiales.
Según los expertos, las condiciones actuales de la economía no tienen visos de que vayan a resolverse en el corto plazo y por lo tanto ya empiezan a hablar de que será tarea del próximo gobierno de Estados Unidos implementar acciones de estímulo para reactivar seriamente la economía. Y recuerdan las inversiones públicas que se hicieron después de la Gran Depresión, cuando se invirtió en infraestructura para levantar nuevamente la economía del país y ahora algunos recomiendan seguir la misma ruta si es que se pretende sacar de su letargo a un país que languidece en medio de sucesivos descalabros en la bolsa y la evidente pérdida de confianza de la gente.
Desde el punto de vista de Estados Unidos la situación es preocupante porque esa tormenta perfecta puede seguir causando daños muy serios al pueblo. Pero cuando la analizamos desde la perspectiva del impacto que la crisis global tiene en países como el nuestro, nos damos cuenta que cada día que pasa sin que se encuentre solución a la misma en los países desarrollados, el precio que hemos de pagar será terrible porque es, ni más ni menos, el aumento de la pobreza y el hambre de millones de personas que no tienen mecanismos para superar este mal momento.
Definitivamente dependemos de lo que hagan otros para salir de la crisis y cuando nos damos cuenta de análisis que indican que falta mucho para superarla, nos preocupamos porque si en los grandes centros de la decisión mundial no saben qué hacer y cómo salir adelante, mucho menos en estos lares donde ni tenemos influencia ni, mucho menos, capacidad y conocimiento para actuar en estas circunstancias. Estados Unidos esperará que el nuevo gobierno que se instalará en enero del año próximo pueda hacer algo para paliar las condiciones, pero mientras tanto a nosotros nos toca apretarnos un cinturón que ya no da para más.