Q- Esta vez voy a compartir con ustedes, estimados(as) lectores, un artículo que no tiene ninguna relación con el acontecer nacional o internacional, pero que posiblemente pueda serle de utilidad en un momento dado de su vida o de algún familiar o amigo.
eduardo@villatoro.com
Se trata de un mensaje que me envió un médico que se refiere a lo que debe hacerse en caso de un derrame cerebral, a manera de primeros y urgentes auxilios.
Una aguja puede salvar la vida de una persona con principio de derrame cerebral, en vista de que cuando ocurre un evento de esta naturaleza las venas capilares en el cerebro se van rompiendo gradualmente. Si usted está presente cuando se inicia un derrame cerebral, no debe mover a la víctima, porque los capilares se pueden romper, pero ayúdela a mantenerse en pie, evitando que vuelva a caer.
Si tuviera a la mano una jeringa, sería lo ideal; pero si no, puede usar una aguja de coser o un alfiler muy fino. Esterilícelo y después déle una pinchada a la punta de todos los dedos de ambas manos de la víctima, en la parte superior de las yemas. Pinche hasta que la sangre comience a salir. Si no sale, apriete los dedos de la persona con los suyos y cuando los dedos comiencen a sangrar espere pocos minutos y, luego, apriete ambas orejas hasta que se tornen rojas.
Seguidamente punce los dos lóbulos de las orejas. Pasados algunos minutos la víctima comenzará a recuperar los sentidos. Espere hasta que esté plenamente consciente y trasládela al hospital más cercano. De otra manera, si la persona en cuestión, en vez de recibir esos primeros auxilios, es llevada a un centro hospitalario muy de prisa y los movimientos bruscos del vehículo en que se le conduce, provocará que se rompan los vasos capilares de su cerebro.
Según el mensaje que le comparto, el derrame cerebral es la segunda causa de muerte, pero siempre existe la posibilidad de que la víctima pueda sobrevivir, sobre todo si se procede a aplicar el empírico método que le he compartido. Si se comienza de inmediato el proceso de salvamento con la aguja o el alfiler, en poco tiempo la víctima comenzará a reaccionar y después volverá a una vida normal.
(El Dr. Romualdo curalotodo le dice a su paciente: -Lo siento, amigo, pero usted tiene hidropesía.- ¿Y eso qué es?, replica el enfermo. El galeno añade: -Usted tiene el cuerpo lleno de agua.- ¡y yo que no sé nadar!, se lamenta el paciente).