Otro salomónico sí­


«Errar es humano, rectificar es divino». Es procedente dejar claro que como ciudadano respetuoso del Estado de derecho y de nuestra Constitución, apoyo la existencia de una Ley de Acceso a la Información que implemente y desarrolle la norma constitucional vigente. Hago constar que me ha parecido impropia la presión y hasta cierto grado la coacción que conocidas personas de ciertos medios han utilizado para que la misma se apruebe urgentemente. Si bien la ley no hay duda debe existir, no debe ser motivo de los errores o de las circunstancias de otra naturaleza. Es más, tres lecturas son mejor que declararla de urgencia nacional y no discutirla.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Reitero que el paí­s se verí­a beneficiado si en el Código de Comercio y leyes respectivas se quitara la posibilidad legal que en las sociedades exista la disyuntiva de acciones nominativas y acciones al portador. Una acción al portador se la pueden robar o inmoralmente sustraer al titular o dueño porque esté viejo, enfermo o no controle adecuadamente su patrimonio, lo que no se puede con una acción nominativa.

En Guatemala se crean con frecuencia sociedades con acciones al portador, utilizando prestanombres. A través de esas sociedades no sólo se pierde la transparencia, sino que se usan para actos inmorales y a veces ilegales. Las acciones se pueden pasar de mano en mano y nadie sabe qué sucedió, evitando el inadecuado anonimato, los bancos sólo pueden tener acciones nominativas, lo que garantiza saber quiénes los gestaron, quiénes son sus principales accionistas y a la hora de pedir cuentas, no hay duda de quiénes son los responsables.

Otra razón es evitar la evasión en el pago de impuestos, el saber quiénes son los titulares que respaldan y manejan una sociedad da certeza, no es lo mismo saber quiénes son los que están detrás, que no saberlo.

Transparencia es saber quién es el dueño de una radio, de un canal televisivo y por supuesto, el dueño o los dueños de un medio escrito; es saber quién tira la piedra y no puede esconder la mano, especialmente cuando los medios son considerados el cuarto poder. Si los medios son propiedad de accionistas anónimos, entonces el cuarto poder está oculto.

Los irrefutables documentos que obran en mi poder permiten señalar que en el anterior gobierno, encabezado por í“scar Berger y como secretaria de Comunicación Social, Rosa Marí­a De Frade, gastaron de los impuestos más de 400 millones en campos pagados en Prensa Libre, elPeriódico, Siglo Veintiuno y Nuestro Diario; es decir, más que los cuatro gobiernos anteriores juntos.

Al ser el Ejecutivo el mayor cliente, el mayor anunciante, logró acciones y reacciones «sumamente favorables» de estas sociedades, al punto que todaví­a no se critica la compra de autobuses usados, la creación de fideicomisos por el entonces alcalde Berger, tampoco se critican las malas e ilegales acciones que el Presidente anterior tuvo como el haber usado la Casa Presidencial para preseleccionar a quien después fue electo Presidente del Congreso, intervenir en el proceso eleccionario con propaganda, en la designación del candidato oficial a la Presidencia, continúa sin denunciarse o investigarse la internación de furgones, contenedores, tanques con combustibles sin revisión aduanal, las transferencias al nuevo aeropuerto, etc.