China anunció hoy haber detenido a 82 presuntos terroristas desde el comienzo del año en la región de Xinjiang, de mayoría musulmana, asegurando que preparaban atentados contra los Juegos Olímpicos.
Los detenidos formaban parte de cinco grupos diferentes, según la agencia China Nueva que cita a un responsable de la policía de Urumqi, capital de la provincia.
Es la primera vez que los responsables chinos avanzan una cifra global de arrestos, tras anunciar en los últimos meses que habían frustrado varios proyectos de atentados contra los Juegos Olímpicos de Pekín (8-24 de agosto).
El jefe de la policía de Urumqi, Chen Zhuangwei, indicó además que 41 lugares ilegales dedicados a la oración, y que servían de lugar de entrenamiento para la «guerra santa», habían sido cerrados en Xinjiang.
Ayer, las autoridades anunciaron que la policía dio muerte a cinco presuntos miembros de un grupo terrorista uigur (la etnia turcófona mayoritaria en Xinjiang) que se entrenaba para «la guerra santa» en Urumqi. Según China Nueva, «su objetivo era matar a Hans, el grupo étnico más importante de China, a los que consideran como herejes, y fundar su propio Estado».
Un grupo de uigures afincados en Alemania desmintió la acusación. «Eran militantes de los derechos humanos que pedían poder ejercer su libertad política», declaró Dilxat Raxit, portavoz del Congreso Mundial Uigur, citando a contactos en la región.
Las asociaciones de uigures en el exilio han desmentido en varias ocasiones la existencia de una amenaza terrorista en la región contra los Juegos Olímpicos, y han acusado al poder central de exagerar o inventar las amenazas para reprimir toda oposición.
Analistas y defensores de los derechos humanos también han tachado de exagerada la amenaza agitada por China. Varios especialistas en temas de seguridad destacan que hasta hace poco Pekín ha difundido escasos detalles sobre las redes que, regularmente, dice haber desmantelado.