No nos perdamos. No hay chapín que no siga durmiendo con un ojo abierto; que ande por la calle con la duda de si va a regresar sano y salvo a su casa; que no se asombre de ver todos los días en los medios de comunicación el predominio de la nota roja o de saber que en el mercado de La Presidenta siguen vendiendo artículos robados, incluyendo «laptops» a precio de quemazón ante la ineficacia de tanto funcionario que ha desfilado por el Ministerio de Gobernación.
Ojalá me equivoque, pero después de los recientes nombramientos en ese ramo, la gran mayoría nos seguimos sintiendo con la camisa levantada, más todavía, cuando se asegura que se van a continuar los «planes» de sus antecesores. ¿Cuáles planes? ¿Es que alguien podrá asegurarnos que bajaron los índices de criminalidad, cuando la matanza de choferes de buses continúa indiscriminadamente?; ¿no siguen haciendo de las suyas tantos policías corruptos? Y ¿es mentira que cuando se solicita su presencia urgentemente no aparecen por ninguna parte y primero llegan los bomberos?
Por ello seguimos clamando ante nuestras autoridades para que lo más pronto posible comprendan que las elecciones fueron el año pasado y que ya es tiempo de no seguir con la maña de prometer hasta lo imposible, como si todavía estuvieran en campaña. Es que ya es hora de ver acciones efectivas con buenos resultados; que se note su eficaz desempeño para perseguir a los delincuentes y prevenir el delito.
¿Usted, estimado lector, ha pasado por las calles del Centro Histórico a las doce de la noche, de regreso de un compromiso social?, ¿no le consta que sus calles están abarrotadas de prostitutas, prostitutos y narcotraficantes ofreciendo sus productos y servicios?; ¿será que permitir ese libertinaje es prevenir los delitos consecuentes? No es precisamente, entonces, un mérito relevante haber trabajado en la inteligencia, seguridad o equipos anteriores para llegar a ocupar un cargo público en el ramo de Gobernación y de tanta responsabilidad, puesto que llevamos ya muchos años de estar padeciendo una inseguridad de Padre y Señor Mío.
Reconozco que me causó mucha extrañeza haber leído que representantes de la sociedad civil y activistas en derechos humanos se hayan mostrado complacidos por las dos designaciones recientes del presidente Colom, ¿será porque uno de ellos fue colaborador de Portillo y el otro ex guerrillero? Para cualquiera con dos dedos de frente ninguna de las dos referencias le logran despertar confianza y credibilidad. De ahí, que tenga que seguir dando el beneficio de la duda y esperar, como de costumbre, ver si como roncan duermen.