Entre tantos acontecimientos nefastos que ocurren en el país, dos noticias se difundieron de inmediato en los medios impresos y electrónicos y corrieron como chispas entre la asombrada colectividad guatemalteca durante los días recientes.
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Una de esas informaciones se refiere a la desmedida ambición de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral que decidieron conceder un bono equivalente a un mes de sueldo a todos los trabajadores y funcionarios de esa instancia; pero también se incluyeron ellos mismos, de manera que cada magistrado titular recibiría Q46,650, y la presidenta, Q50,650.
Cuando se filtró a la prensa esa resolución, inicialmente los magistrados intentaron justificarla, pero ante la ola popular de rechazo se vieron obligados a rectificar, al decidir devolver el bono.
Por otra parte, algún perverso echó a correr la bola que se cambiaría de nombre al estadio Mateo Flores, a la vez que se reveló que la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) habría dispuesto conceder en usufructo a una empresa mexicana esa instalación deportiva para que se hiciera cargo de su remodelación.
Hasta los que no saben nada de fútbol se indignaron por el hipotético cambio de nombre.
Según un mensaje que arribó a mi buzón electrónico -entre decenas que recibo diariamente y de diferente índole-, para evitar especulaciones sobre ambas supuestas decisiones, el comité ejecutivo de la CDAG convocó a sesión extraordinaria de la asamblea general de los representantes de las distintas federaciones deportivas, a fin de que conocieran de primera mano lo referente a un proyecto de remodelación del estadio Mateo Flores y que por mayoría de votos adoptaran una resolución, con el objeto de que se procediera con transparencia y a la vista no sólo de los delegados deportivos sino de los guatemaltecos en general.
La primera duda que se despejó fue lo referente al cambio de nombre de esa instalación deportiva, en el sentido de que es totalmente falso que se tenga el propósito de cambiar el honroso nombre del atleta Mateo Flores, el histórico ganador de la maratón de Boston (en 1952, si no estoy equivocado), y seguidamente los asambleístas acordaron que se realice el estudio de una licitación pública para desarrollar el proyecto de la mencionada remodelación.
En pocas palabras, se persigue la modernización del estadio, pero mediante un procedimiento abierto, tomando en consideración que es urgente su remodelación, después de haber servido al deporte guatemalteco, específicamente al fútbol y a diferentes ramas de atletismo, durante 60 años, pues fue construido en 1948 con motivo de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe; pero su diseño e instalaciones ya no se adaptan a las exigencias de las canchas aprobadas por la Federación Internacional de Fútbol Asociado, según opinión de entendidos en la materia.
Ese estadio tiene capacidad para apenas 29 mil espectadores, una frágil seguridad dentro y fuera del mismo, donde ocurren asaltos y robo de vehículos mientras se desarrollan las competencias, y anteriormente se supo de la sobreventa de boletos en ocasión de efectuarse partidos extraordinarios, a lo cual se atribuyen los lamentables hechos de la trágica muerte de 84 espectadores en octubre de 1996.
De acuerdo con el proyecto de modernización -que presumo no se trata de privatización-, se contempla aumentar el cupo a 52 mil espectadores, instalar gramilla natural con drenaje de última tecnología, un sistema de seguridad que incluye cámaras de vigilancia, áreas de restaurantes de «comida rápida», torre de estacionamiento vehicular, iluminación apropiada, modernas salas de prensa, un parque ecológico y otros adelantos.
Para la modernización del estadio se requiere una inversión estimada entre Q110 millones y Q150 millones, y para ello el comité ejecutivo de la CDAG atenderá propuestas de compañías constructoras interesadas, para que la licitación pública sea transparente, a fin de evitar anomalías y hechos de corrupción. Que así sea.
(Durante un partido de fútbol, Romualdo Goles escucha a una señora (a quien por primera vez llevan al Mateo Flores) decirle a su hijo: -Deberían sacar a ese hombre del pito en la boca porque no ha tocado la pelota ni una sola vez en todo el juego).