Los Guardianes de la Revolución -ejército ideológico del régimen islámico iraní- ensayaron hoy misiles de medio y largo alcance, uno de ellos capaz de alcanzar Israel, en momentos en que estadounidenses e israelíes no descartan la opción militar en la crisis nuclear iraní.

El ensayo fue condenado inmediatamente por Estados Unidos, que lo consideró violatorio de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
«El desarrollo de misiles balísticos de Irán es una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y completamente inconsistente con las obligaciones de Irán hacia el mundo», dijo Gordon Johndroe, portavoz de la Casa Blanca, al margen de la cumbre del G8 que se realiza en Japón.
La cadena estatal de televisión iraní en lengua árabe Al Alam aseguró que nueve misiles fueron lanzados durante el ensayo, entre ellos un «Shahab 3, con una carga convencional de un peso de una tonelada y un alcance de 2 mil km».
La frontera occidental de Irán está a sólo mil kilómetros de Israel.
Los ensayos llegan en medio de un pulso entre Occidente y Teherán, que se niega a suspender su programa de enriquecimiento de uranio.
Los Guardianes de la Revolución iniciaron el lunes maniobras navales y balísticas en el Golfo, llamadas Gran Profeta III, con el objetivo de mejorar sus «capacidades de combate».
«El objetivo de estos ejercicios es demostrar que estamos dispuestos a defender la integridad de la nación iraní», declaró hoy el comandante de las fuerzas aéreas de los Guardianes de la Revolución Hosein Salami, citado por Al Alam.
«Nuestros misiles están listos para ser lanzados en cualquier lugar, en cualquier momento, rápido y con precisión», aseguró.
«El enemigo no debe repetir sus errores. Sus blancos están bajo nuestra vigilancia», agregó.
Además del Shahab 3, también se dispararon misiles Zelzal, de un alcance de 400 km, y Fateh, de unos 170 km, precisó la cadena en lengua inglesa Press TV.
La cadena difundió imágenes del Shahab 3 en el momento de su lanzamiento, en una zona desértica desconocida de Irán.
El jefe de la marina de los Guardianes de la Revolución, el almirante Morteza Safari, afirmó que sus fuerzas quieren «mostrar su capacidad de respuesta a cualquier aventura» de los enemigos de Irán, informó hoy la agencia Fars.
Por su lado los buques británicos y estadounidenses terminaron ayer unas maniobras de cinco días en el Golfo destinadas a proteger las instalaciones petrolíferas, según la V Flota estadounidense, con base en Bahréin.
El jefe del Estado Mayor del ejército iraní advirtió el sábado que su país podría cerrar el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 40% del crudo mundial, si sus intereses se vieran amenazados.
La cumbre del G8 (las ocho naciones más industrializdas del mundo) ya había instado ayer a Irán a «suspender cualquier actividad relacionada con el enriquecimiento de uranio» y a «responder positivamente a las últimas propuestas de la comunidad internacional» para encontrar una salida negociada a la crisis.
Ayer, Irán amenazó con «incendiar» Tel Aviv y la flota estadounidense situada en el Golfo en caso de ataque contra sus instalaciones nucleares.
Ayer Washington minimizó las amenazas iraníes y repitió que quiere solucionar el conflicto sobre el programa nuclear de Teherán por la vía diplomática.
Sin embargo, Estados Unidos, como Israel, no excluye un recurso a la fuerza para detener un programa nuclear del que sospecha que tiene objetivos militares.
Las fuerzas armadas iraníes poseen numerosos misiles de corto, medio y largo alcance, capaces de atacar Israel y las bases militares estadounidenses de la región.
El jefe de los Guardianes de la Revolución, el general Mohammad Ali Jafari, anunció el pasado mayo la creación de un mando independiente para reforzar el programa balístico de Irán.
El programa está controlado por los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite del régimen creado tras el triunfo de la revolución islámica en 1979.
No se dispone de informaciones precisas sobre la cantidad de misiles que posee Irán, pero según fuentes occidentales Teherán tendría decenas de Shahab 3, de largo alcance.
Un informe israelí publicado en marzo aseguraba que en caso de conflicto se abatiría sobre Tel Aviv y la zona de alrededor una lluvia de misiles, lanzados por Irán y su aliado libanés, el movimiento islamista Hezbolá, lo que causaría numerosas víctimas.
El ensayo de misil realizado hoy por Irán prueba que la amenaza nuclear que plantea la República Islámica «no es imaginaria», afirmó la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en Sofía.
«Es una prueba de que la amenaza de los misiles no es imaginaria», dijo Rice en una conferencia de prensa en la capital búlgara, al ser interrogada sobre los últimos ensayos realizados por Irán con su misil Shahab 3.
El Shahab 3 se encontraba entre los nueve misiles que fueron disparados hoy en la madrugada desde un lugar no identificado en el desierto iraní, informaron el canal estatal en árabe Al Alam y la cadena en inglés Press-TV.
«Ha llegado la hora de que los iraníes dejen de violar sus obligaciones con el Consejo de Seguridad (de las Naciones Unidas) y comiencen a cumplir con ellas», afirmó Rice.
La secretaria de Estado se encuentra en Sofía para recibir una condecoración por su papel en la liberación, hace un año, de cinco enfermeras búlgaras y de un médico de origen palestino, encarcelados en Libia durante ocho años y medio.
Durante su breve estadía en Bulgaria, Rice se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores, Ivaylo Kalfin, con el primer ministro Serguei Stanishev y con el presidente Georgy Parvanov.
Poco antes, la presidencia estadounidense había condenado el ensayo con el misil Shahab 3, cuyo radio de acción pone a Israel a su alcance, y advirtió a la República Islámica que debe abandonar su programa de misiles balísticos «inmediatamente».
«El desarrollo por parte de Irán de misiles balísticos es una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y es totalmente contradictorio con la obligaciones de Irán frente al mundo», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, al margen de la cumbre del grupo de los ocho países más industrializados (G8) en Japón.