Ayer, al justificar la decisión inicial de recetarse un bono de aniversario, la licenciada Eugenia Villagrán de León dijo que los magistrados estaban dedicando muchas horas diarias a su trabajo, porque no era fácil levantar la imagen del Tribunal Supremo Electoral. Al menos eso dijo a reporteros de Siglo XXI y luego una numerosa audiencia la escuchó cuando en Emisoras Unidas fue entrevistada por el colega Luis Felipe Valenzuela y defendió ardorosamente el derecho que como trabajadores tenían a beneficiarse del bono extraordinario.
En La Hora aplaudimos la elección de la licenciada Villagrán al Tribunal Supremo Electoral por su trayectoria y por ello mismo nos causó profunda decepción su postura ayer en la radioemisora cuando defendió lo indefendible y lo hizo en forma ardorosa. Especialmente porque consideramos que los anteriores magistrados pisotearon el prestigio de ese tribunal y que era necesario iniciar un proceso de rescate a partir de posturas de mucha congruencia en todo lo que se hace y se dice. Pero cuando la Presidenta del TSE dijo que se merecían ese bono porque están trabajando arduamente para mejorar la imagen del tribunal hubo una profunda contradicción en su planteamiento porque lo que hicieron al recetarse el bono fue afectar aún más esa ya maltrecha credibilidad.
Y hay errores que tienen secuela y la misma es más grave cuando no se admiten con pundonor sino se buscan subterfugios como el de suponer que la prensa interpretó mal los hechos o que no supieron explicar las cosas. En otras palabras, los magistrados ahora dicen que ellos nunca se quisieron beneficiar con el bono, pero los refuta de manera contundente que el mismo ya había sido depositado en sus cuentas hace varios días y nadie lo había devuelto. Mejor hubiera sido una postura hidalga de admitir el error y dar una disculpa pública, que el intento de enredar más las cosas.
Hay hechos que se convierten en parteaguas históricos y así como al gobierno de Cerezo lo marcó el viaje a Europa hecho con aires que emulaban al Sha y a Serrano la famosa Sopa de Cebolla, este bono será la huella que recuerde la población respecto al actual Tribunal Supremo Electoral, porque no supieron manejar su equivocación. Después de la forma intensa en que la misma licenciada Villagrán defendió su derecho a recibir ese ingreso extraordinario de cincuenta mil quetzales, aparecer en una conferencia de prensa diciendo que todo fue un error de interpretación o de comunicación tiene el penoso sabor a una mentira y eso, viniendo de un Tribunal cuya imagen tiene que ver con la credibilidad, es fatal. Cuando una institución pierde la confianza de la gente, no la puede recuperar ni con doce horas diarias de trabajo.