La Unesco sumó ayer trece sitios nuevos a su lista del Patrimonio Mundial, tres de ellos en Latinoamérica, y amplió el de las Cuevas de Altamira, en España, con las inscripción de 17 nuevas grutas.
Ayer a última hora, el comité de expertos de 21 países de la Unesco resolvió sumar a la herencia cultural de la Humanidad al único candidato cubano, el centro histórico de Camagí¼ey, y a los dos postulados por México –la reserva de biosfera de mariposa monarca y la ciudad refugio de San Miguel de Allende junto al santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco–.
La reserva, ubicada a unos 100 km al noroeste de Ciudad de México, con 56.259 hectáreas de variedad de microclimas y numerosas especies endémicas de flora y fauna, recibe cada otoño millones de mariposas monarcas procedentes de América del Norte, que anidan para luego iniciar en la primavera boreal una migración de ocho meses hacia el este de Canadá.
Los expertos ignoran cómo logran encontrar su camino hasta el lugar de hibernación, destacó la Unesco.
San Miguel de Allende es «una de las obras maestras del estilo de transición entre el barroco y el neoclásico» y el Jesús Nazareno «uno de los ejemplos más hermosos de la arquitectura y el arte barrocos de la Nueva España», añadió.
En cuanto al centro histórico de Camagí¼ey, una de las primeras poblaciones que fundaron los españoles en la isla, los expertos lo definieron como «un ejemplo excepcional de asentamiento urbano tradicional relativamente apartado de las principales rutas comerciales».
Más temprano, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que celebra su reunión anual hasta el 10 de julio en la ciudad canadiense de Quebec, había admitido a varios aspirantes de Asia y Europa que demostraron tener el «valor excepcional universal» requerido.
Francia obtuvo la designación para sus 14 fortificaciones de la red de sitios militares construidos por el mariscal Vauban (1633-1707) y las lagunas de Nueva Caledonia, en el Océano Pacífico. El archipiélago francés posee «uno de los tres conjuntos coralinos más vastos del planeta, admitidos «por la diversidad de sus arrecifes y ecosistemas conexos».
Entre los asiáticos se cuentan el templo sagrado del siglo XI Preah Vihear en Camboya; las ciudades del estrecho de Malacca, Melaka y George Town, en Malasia; y el antiguo sitio agrícola de Kuk en Papúa Nueva Guinea, que de esta forma entra por primera vez al selecto club de países con espacios o construcciones definidas como Patrimonio Mundial.
También el ferrocarril rético en el paisaje de los ríos Albula y Bernina, en Suiza e Italia respectivamente, es «un ejemplo notable de la utilización del ferrocarril, a principios del siglo XX, para acabar con el aislamiento de las poblaciones de los Alpes centrales e inducir un cambio socioeconómico duradero en la vida de los montañeses».
Suiza obtuvo la designación para su sitio tectónico del Sardona (noreste), al igual que San Marino con su centro histórico y monte Titano; Eslovaquia con sus iglesias de madera; y otros postulados incluidos Alemania, Canadá, India e Italia.
Por otra parte, entre las ampliaciones de sitios ya incorporados al Patrimonio Mundial de la Unesco, el comité decidió inscribir 17 cuevas ornamentadas del Paleolítico como ampliación de la Cueva de Altamira, inscrita en 1985.
«El bien, que figurará ahora en la Lista del Patrimonio Mundial con el nombre de Cueva de Altamira y arte rupestre del norte de España, es representativo del apogeo del arte rupestre paleolítico, que se desarrolló en toda Europa, desde los Montes Urales hasta la Península Ibérica, entre los años 35 mil y 11 mil a.C.», señaló el comunicado de la Unesco.
En total, 45 sitios nuevos presentaron su candidatura este año. Los lugares seleccionados en esta reunión anual de expertos pasarán a engrosar la nómina de 851 sitios (660 culturales, 166 naturales y 25 mixtos), ya inscritos en 141 países.
El Comité inscribe cada año un máximo de treinta lugares en esta lista, creada a partir de la Convención de la Unesco de 1972 sobre la protección del patrimonio mundial.
La reserva de la biosfera de la mariposa monarca sumada ayer por la Unesco a su lista del Patrimonio Mundial es una área de bosques de oyamel de más de 56 mil hectáreas en el estado de Michoacán, en el oeste de México, que se convierte cada año en el hogar invernal de millones de mariposas que llegan desde Estados Unidos y Canadá.
La reserva está dividida en seis santuarios, cada uno de los cuales alberga, desde finales de octubre hasta marzo, a entre siete y 20 millones de mariposas que luego de viajar unos 4.500 kilómetros inician su ciclo reproductor durante la temporada invernal.
Miles de turistas visitan cada año la reserva, donde observan admirados cómo los árboles de oyamel lucen majestuosos con un tapiz de mariposas monarca, que al caer la tarde y en los días lluviosos y nublados se protegen en la franja media de los troncos, donde el viento fluye con menor fuerza.
A mediados de febrero, cuando la temperatura aumenta y los días se hacen más largos, las monarca comienzan a aparearse y a buscar flores para extraer el néctar pues necesitan acumular energía para el regreso a Estados Unidos y Canadá.
En los últimos años, el gobierno de México ha redoblado esfuerzos para combatir la tala ilegal de bosques que afecta la reserva de la mariposa monarca.
Su laberíntico trazado urbano y edificaciones religiosas de alto valor histórico distinguieron a Camagí¼ey, la quinta de las siete primeras villas coloniales fundadas en Cuba, para ser declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La villa de Santa María del Puerto del Príncipe (Camagí¼ey), fundada por el gobernador español Diego Velázquez en 1514, está ubicada en el centro-este de la isla, a 540 km de La Habana, y es la tercera ciudad en importancia de Cuba.
La ciudad atesora el centro histórico más grande de la isla, de un área de 3 km2 y uno de los más conservados del país, que existe como tal desde 1528.
En su trazado urbano predominan las estrechas callejuelas, que desorientan a los visitantes, plazas, edificios de diversos estilos arquitectónicos de los siglos XVII, XVIII y XIX y un gran número de iglesias.
Su casco histórico alberga centenarias mansiones de tejas rojas a la usanza colonial, con fachadas con guardapolvos, preciosos enrejados y patios centrales, que junto con las antiguas plazas e iglesias forman un entorno arquitectónico único en la isla.
Entre sus edificaciones religiosas más notables figuran la Iglesia Mayor y la Catedral, con sus tres grandes naves y alta torre; la austera Iglesia de la Soledad, la más antigua; la Iglesia de la Merced, que atesora la mayor pieza de plata que existe en Cuba, un sepulcro, y la Plaza de San Juan De Dios.
Conocida por los cubanos como la Ciudad de los Tinajones, pues las vasijas decoran jardines, edificios, parques y plazas por doquier, Camagí¼ey tiene una población de unos 785 mil habitantes, es tierra fértil para la caña de azúcar y la ganadería y cuenta con uno de los principales polos turísticos de la isla, la playa de Santa Lucía.
Cuna del Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén (1902-1989), Camagí¼ey es la sede de la segunda compañía de ballet de la isla, y la ciudad de Cuba donde, según dicen los cubanos, mejor se habla el idioma español.
San Miguel de Allende, en el estado mexicano de Guanajuato (noroeste) y antaño llamada Villa Protectora del Camino Real de Tierra Adentro, fue fundada en 1555 y es considerada como la «primera ruta cultural» trazada por los conquistadores españoles.
San Miguel de Allende -incluida ayer en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco- es una de las obras maestras del estilo de transición entre el barroco y el neoclásico y sus edificaciones se caracterizan por su autenticidad, integridad y grado de conservación.
Las construcciones más destacadas son el Instituto Allende, de estilo sevillano y que ostenta el portón más grande de la ciudad; la Santa Casa de Loreto, réplica de una edificación que se encuentra en Loreto, Italia, que data del siglo XVIII, y el Santuario de Atotonilco, por sus frescos y murales con motivos religiosos.
Fue precisamente del Santuario de Atotonilco de donde el Miguel Hidalgo, el sacerdote que inició la lucha por la Independencia de México en 1810, tomó la imagen de la virgen de Guadalupe que utilizó como estandarte al dar el famoso «grito» que desencadenó la lucha.
Cientos de estadounidenses se han radicado en los últimos años en la localidad, donde han establecido comercios de artesanías y de artículos regionales.