Considero de importancia evaluar este tema, porque creo en la existencia de una falta de entendimiento acerca del mismo.
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Para ejemplificar ello podría citar una canción de Ricardo Arjona, nuestro prestigiado cantautor guatemalteco. Que es linda de cantar y tararear. Esta dice, algo así: «Mujeres, ustedes a su feminismo y nosotros al machismo», situaciones como ésta, son clara evidencia de las dificultades en el sentido otorgado a estos dos términos.
En artículos anteriores he tenido opiniones de lectores, tales como, que las mujeres al plantear la idea del empoderamiento femenino, estamos construyendo una guerra entre los sexos y con ello edificamos una mayor división social. Esto dista mucho de mi opinión personal, ya que, en mi vida he amado y amo a muchos hombres, así como, vendrán muchos otros que amaré. De acuerdo a mis diversos roles como mujer. Entonces, ¿Por qué desear el conflicto?
Deseo aclarar estos conceptos, tal cual los concibo. Vivimos en una cultura machista, lo que significa que los valores y preceptos masculinos sean centrales en la misma. Lo que provoca dificultades y debilidades en ambos géneros, Ya que se invisibiliza a la mujer y se le discrimina, mientras al hombre, se le piden expectativas difíciles de cumplir como ser humano.
Previamente a hablar de la necesidad del fortalecimiento del género femenino describo antecedentes importantes a conocer:
Hace muchos años leí un cartel de las Naciones Unidas, en donde se visualizaba a una mujer probablemente africana, con barriga de embarazo, sumamente delgada y presumiblemente desnutrida. í‰ste decía, según mis recuerdos, «MUJER, POBRE, DESPOSEíDA Y EMBARAZADA». Lo que trataba de transmitir este mensaje, era el tema de la feminización de la pobreza. Es decir, explicar que la mayoría de mujeres tienen menor acceso a los recursos económicos. Prueba de ello son algunos relatos referidos de que el trabajo femenino tiene un menor valor remunerativo que el masculino; por el mismo tipo de productividad ante la misma actividad.
Existen abusos constantes hacia las mujeres en sus diferentes ámbitos, privado (el hogar) y en el social o público. Dentro de mi trabajo en psicoterapia clínica, observo que me es muy difícil encontrar mujeres sin antecedentes de abuso sexual infantil. También es cierto que esto no sólo le ocurre a la mujer, pero su frecuencia es mucho mayor.
En los hogares en donde existe violencia doméstica, más del 80% son mujeres y un porcentaje menor son hombres.
Ser mujer es un factor de riesgo a la salud física y mental, de sufrir agresión y descalificación, como, de perder el derecho a la vida. Y a no contar con una adecuada calidad de esta última.
Las mujeres nos encontramos ante una desventaja social, siendo en la mayoría de ocasiones, excluidas en el poder de la toma de decisiones importantes que nos atañen de manera directa o indirecta.
Cuando hablamos de empoderamiento femenino no referimos a fortalecer al género mujeres con la finalidad de mejorar la autoestima y; la participación social, económica y política. Y ello no constituye buscar la igualdad con los hombres. Somos mujeres y nos sentimos orgullosas de serlo. Deseamos equidad de derechos.
¿Qué digo con ello?, no ser discriminadas, atropelladas o asesinadas por ser mujeres. Vivir plenamente con la amplitud del ejercicio de nuestros derechos y oportunidades como seres humanos.
El machismo no es exclusividad masculina, también nos es propio a las mujeres, ya que está inmerso en nuestra cultura, todas y todos necesitamos trabajar en esta situación y analizar nuestros pensamientos y nuestro propio actuar.
Ya que erradicar al machismo nos ayudará a construir una sociedad más justa en donde hombres y mujeres nos apoyemos unos a los otros.
Para concluir quisiera citar fragmentos de un poema de Clara Coria, que nos auxiliará a esclarecer lo discutido con anterioridad.
«Por cada mujer que está cansada de actuar con debilidad, aunque se sabe fuerte, hay un hombre que está cansado, de parecer fuerte cuando se siente vulnerable.»
«Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que descubre que el camino a la libertad se ha hecho un poco más fácil.»