Después de un largo viaje de 3 mil millas de un extremo a otro del país, unos esperanzados Lakers y unos furiosos Celtics ya se encuentran en Boston para un crucial sexto partido hoy, que podría definir el título de la temporada 2007-2008 de la NBA.
Ambos equipos viajaron en la misma noche del domingo de Los íngeles a Boston, horas después de la victoria obtenida por los Lakers en el quinto partido (103-98), que les permitió mantenerse con vida en la serie al mejor de siete juegos.
Los Celtics lideran el compromiso 3-2, y regresan a su casa deseosos de poner punto final al desafío para ganar su primer título desde 1986, y el decimoséptimo en la historia de la franquicia.
«Queríamos volver a casa. Pero no para jugar. Como está esto ahora es necesario regresar a Boston para finalizar el trabajo», expresó el técnico de los Celtics, Doc Rivers.
Para el estratega, que pudiera convertirse en el primer entrenador afroamericano en ganar un título desde que K.C. Jones lo hiciera en 1986, la situación no es tan mala, pese a algunos inconvenientes.
«No es tan malo regresar. Hemos sido dominantes en nuestra cancha a lo largo de toda la temporada, pero los muchachos están decepcionados y furiosos porque pudieron haber terminado la serie en Los Angeles», añadió Rivers.
Boston tendrá dos grandes incógnitas para este sexto partido clave, una llamada Kendrick Perkins y la otra Ray Allen.
Perkins no pudo alinear en el choque del domingo debido a su lesión en el hombro izquierdo, sufrida en el encuentro anterior, y su estado aún es incierto para el martes.
«Hoy (domingo) no pude jugar, pero espero estar listo para el martes. El equipo me necesita, aunque aún me duele el hombro», expresó el centro de 23 años.
Allen tuvo que abandonar el partido inmediatamente se dio el silbatazo final, debido a la enfermedad repentina de uno de sus hijos, y no se ha informado si podrá estar o no el martes en la cancha.
Los Lakers van con las baterias emocionales recargadas a buscar un empate en la serie nada menos que en la «Caldera del Diablo».
En la BankNorth Garden de Boston han perdido los cuatro partidos jugados esta temporada, dos en la campaña regular y dos de estos playoffs.
«Sólo tenemos que jugar con la intensidad y agresividad que lo hicimos esta noche. Jugamos con nuestros corazones, y eso restituye nuestra confianza», señaló el ala-pívot español Pau Gasol.
El español ha tenido un trabajo muy difícil en marcar y quitarse la marca del astro Kevin Garnet, pero en el quinto choque se le vio con más garra y fue el jugador de los Lakers de mayor rendimiento.
Gasol aportó 19 puntos, 13 rebotes, seis asistencias, un robo de balón y dos bloqueos, en 42 de los 48 minutos de juego sobre la cancha.
El catalán resume el actual espíritu de los Lakers de forma gráfica al señalar: «Lo único que sé es que no quería que los Celtics festejaran en mi propia cancha con champán y toda esa mierda. Definitivamente no quería ver eso».
Por lo pronto, el champán y el trofeo de campeón fueron empaquetados de regreso a Boston, a la espera de una definición que aún se torna incierta.