Las tareas domésticas han estado destinadas tradicionalmente a las mujeres, quienes dedican entre 12 y 16 horas a estos quehaceres en su jornada diaria.
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Sin embargo, este aporte no ha sido valorado como un «trabajo», pues no genera ningún ingreso económico para el hogar.
El Sistema de Cuentas Nacional (SCN) -que registra y describe sistemáticamente los fenómenos que contribuyen a la vida económica de un país: producción, ingreso, consumo, acumulación y riqueza-, tampoco considera los servicios realizados en el hogar que no se materializan en ningún bien, como el trabajo doméstico.
Con esta invisibilización del trabajo que hacen las mujeres diariamente sin remuneración, «no podemos demostrar que hacemos un aporte fundamental, a costa de nuestras vidas, a la economía del país», asegura Bety Paz, subdirectora de Planificación de la Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem).
Las mujeres ocupan la mayor parte de su tiempo en tareas como el cuidado de los hijos e hijas, el aseo de la casa, acarrear agua, recoger leña, cuidar enfermos o asistir al niño en tareas escolares, entre otras. «Este trabajo es casi exclusivamente de la mujer, ya que la mayor parte del tiempo, muchas mujeres guatemaltecas las pasan en el ámbito del hogar», afirmó Paz.
Subregistro de la actividad económica
Se sabe que las actividades económicas de las mujeres no son registradas porque habitualmente se generan desde el ámbito del hogar, aun cuando se efectúe para obtener ingresos, en el sector agropecuario o para el autoconsumo.
«El problema radica en la propia concepción que tienen las mujeres que, al combinar su actividad productiva con el trabajo doméstico, no declaran su trabajo como económico», sostiene Mercedes Pedrero, de la Universidad Autónoma de México, quien estuvo recientemente en el país.
Por tal razón, es importante hacer una separación del trabajo de uno y otro contexto, sin embargo, la experta considera que es posible conocer esta información, únicamente a través de las encuestas de uso del tiempo.
Según Pedrero, a través de estos instrumentos se registra detalladamente cada actividad desarrollada, que se clasificará de acuerdo al marco conceptual de la OIT, donde las actividades agropecuarias y para autoconsumo, son consideradas económicas.
«Es necesario generar estadísticas que permitan la valoración de la contribución no monetaria que hombres y mujeres aportan a sus hogares para la producción de bienes y realización de servicios», asevera Pedrero.
Las cuentas satélite de los hogares
La Seprem ha estado trabajando en la construcción de una propuesta metodológica para la cuantificación de la «cuenta satélite» -es un registro que se elabora para analizar determinados sectores económicos y sociales- del trabajo doméstico no remunerado, que podría estar completada a finales de 2009.
La misma será elaborada con base en la información de la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2000 y 2006, ya que en ambas se registra una incipiente información sobre el uso del tiempo que hace la población.
«Con ellos buscamos que los temas sean explotados por la academia, que se discutan, porque en la medida en que las mujeres comprendamos nuestro aporte, y la sociedad lo reconozca, se construirán relaciones justas y equitativas en los hogares», aseveró Bety Paz.