La mayoría de usuarios del transporte urbano de pasajeros dicen estar preocupados por el nuevo parche que se le colocó al problema, molestia provocada por el nuevo subsidio que no garantiza la desaparición de los abusos, entre ellos el precio superior a Q1 después de las 18 horas en todas las rutas.
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Dicha incertidumbre quedó sustentada con las declaraciones de Luis Gómez, vocero de la Asociación de Empresarios de Transporte Urbano (AETU), quien fue enfático al decir que el nuevo aumento de Q8 millones más al subsidio únicamente compensa Q0.12 por boleto y que a corto plazo es irremediable el fenómeno de la oferta y demanda que hará elevar los precios reales a Q4 ó Q5, ello por el costo de los combustibles y derivados.
El usuario común no cree que el Gobierno o la Contraloría General de Cuentas emprendan una fiscalización efectiva para comprobar que los dueños pongan a circular los 2 mil 925 autobuses que recibieron el subsidio de ahora hasta agosto.
Hace algunos días el conjunto de empresarios fue informado sobre la entrega del subsidio retroactivo de abril a agosto próximo, período en que teóricamente no debe haber problemas de desabastecimiento de unidades o cobros fuera de ese precio.
Pero las preocupaciones van más allá, las mismas autoridades gubernamentales tienen puesto el dedo sobre la llaga, porque la proyección sobre costos internacionales del petróleo y abastecimiento al país, podrían marcar precios entre Q37 y Q40 por galón de diésel.
La AETU asegura que los subsidios no rinden frutos porque sólo alcanzan para comprar diésel, lo que suma Q22 mil mensuales, es decir la cifra diaria de gasto en combustible es superior a Q700 diarios como han dicho los pilotos durante las protestas.
La prueba del interés hacia la protección del usuario se verá reflejada si la Policía Municipal de Tránsito, como hizo en días pasados, mantiene los controles relámpago en las 29 empresas del servicio colectivo, para evitar los abusos que puedan cometer los choferes a partir de esta semana, indican los pasajeros.
Algunos analistas siguen opinando que los subsidios es dinero desperdiciado que no favorece al bien común, como manda la Constitución Política de la República. Los usuarios creen que los beneficiados son los mismos, entre distribuidores de combustibles, dueños de estaciones y propietarios de autobuses quienes siguen recibiendo las cuotas diarias impuestas a los pilotos.
Como mal de muchos, remedio de pocos, calificaron el subsidio limitado al transporte de pasajeros de la capital aquellos que necesitan ese transporte en los municipios del departamento de Guatemala.
Alegan que ellos son dobles usuarios, porque pagan precios con incremento en su municipio dormitorio y luego deben usar otra u otras rutas para llegar a su destino final.