Los Boston Celtics lograron una histórica recuperación al descontar 24 puntos en contra, y con gran actuación de sus astros Paul Pierce y Ray Allen, vencieron de visitantes ayer 97-91 a Los íngeles Lakers para poner en punto de mate la serie por el título de la NBA.
Con este resultado los Celtics toman ventaja de tres triunfos a uno, y saldrán a buscar el título el domingo, cuando se juegue en el mismo escenario del Staples Center el quinto partido de esta serie al mejor de siete.
Boston protagonizó la más grande recuperación de un marcador en finales de la NBA, superando los 20 puntos que le descontaron los Houston Rockets a Orlando Magic en el sexto juego de la final de 1971, desde que se comenzó a contabilizar esta estadística.
Pierce, nacido precisamente en Los íngeles, fue el héroe del triunfo de Boston, pues además de aportar 20 puntos y siete asistencias, controló al astro Kobe Bryant con una estrecha marca personal.
Kobe anotó 13 de sus 17 puntos en el segundo tiempo, y repartió 10 asistencias.
«Los exprimimos. Cuando íbamos le dije a los míos: «no miren el marcador. Sólo tenemos que salir y competir», dijo Pierce.
El ayuda-base Allen encestó 6 de sus 11 tiros de campo para cerrar con 19 cartones y 9 rebotes, mientras el ala-pívot Kevin Garnett colaboró con 16 unidades y 11 rebotes y James Posey y Eddie House salieron de la banca para aportar 18 y 11 puntos per cápita.
Por los Lakers, el alero Lamar Odom fue el mejor, con 19 puntos y 10 tablas, pero 13 de esas unidades fueron en la primera mitad. Después fue borrado de la duela por Garnett y Kendrick Perkins.
El español Pau Gasol estuvo un poco mejor que en el tercer partido del martes y cerró la noche con 17 puntos y 10 capturas, que no fueron suficientes.
De ganar un juego más, los Celtics podrían ganar su primer campeonato desde 1986, y elevar su total de títulos a 17.
«Mis muchachos tuvieron hoy (jueves) suficiente fortaleza mental para darle vuelta al partido. Hicieron el trabajo», dijo el técnico de los Celtics, Doc Rivers.
Parecía que los Lakers se encaminaban a una fácil victoria cuando arrollaron a sus rivales en el primer cuarto 35-14, con un Lamar Odom que comenzó bien, aportando 13 puntos en el tramo.
La diferencia de 21 puntos sacada por los Lakers es la mayor para un primer cuarto en la historia de finales de la NBA.
La ventaja que establecieron en ese parcial les permitió jugar el segundo tramo con más soltura, pese a que Garnett custodió más de cerca a Odom.
Los Lakers llegaron a tener un margen favorable de 24 cartones, pero entraron en un bache en la mediana del parcial, lo que aprovechó Boston para acercarse 45-33, gracias al empuje sobre todo del reserva Posey.
Lakers fue al descanso con ventaja de 58-40 y buena parte del público comenzó a festejar por anticipado una victoria que parecía cuestión de trámite en los siguiente 24 minutos de partido.
Pero el principio del fin comenzó para los Lakers cuando Celtics apretó la marca, y con una corrida de 21-3 se acercó 73-71 al cierre del tercer cuarto, y borraron un margen de 24 cartones.
«No panic (sin pánico). No panic», repetía una y otra vez Kobe, tratando de calmar a sus compañeros, pero él tampoco podía hacer mucho por la presión que le estaba poniendo Pierce en la defensa.
Bryant hizo lo que pudo para detener el desplome «lagunero», pero faltando cuatro minutos un triple de Eddie House puso delante a Boston 84-83 por primera vez en el partido.
Canastas consecutivas de Rajon Rondo y Garnett sellaron la suerte de los Lakers, que se quedaron sin gasolina en los minutos finales.
«La ocasión es una muchacha extraña. Ella saltó al otro lado de la nave ahora. Hicimos algunas cosas mal en la ofensiva y eso les ayudó a ellos», reconoció el técnico Phil Jackson, quien busca su décimo campeonato de la NBA.