Israel estaba en ascuas hoy entre especulaciones sobre el futuro político de Ehud Olmert, investigado por corrupción, después de que el ministro de Defensa amenazase con forzar la convocatoria de elecciones anticipadas si el primer ministro no dimite.
«Â¿Qué quiere decir todo esto? Muy sencillo: elecciones en noviembre. ¿Por qué? Porque el primer ministro no tiene intención de retirarse, dimitir o declar incapacitación», afirmaba el gran diario Yediot Aharonot en un editorial que reflejaba la opinión generalizada.
Fragilizado por un nuevo caso de presunta corrupción, Olmert recibió un nuevo golpe cuando Ehud Barak, ministro de Defensa y líder del Partido Laborista le invitó ayer a dimitir y advirtió que si no lo hace su partido podría provocar una disolución de la Kneset, el parlamento israelí.
Barak lanzó su bomba política un día después del testimonio abrumador del empresario judío estadounidense Morris Talansky.
Conmocionando a la clase política y a la opinión pública, Talansky afirmó bajo juramento haber pagado, en un periodo de 15 años, cerca de 150 mil dólares en efectivo a Olmert para, según dijo, financiar campañas electorales y lujosas vacaciones.
Según un sondeo publicado hoy, 70% de los israelíes consideran que Olmert debería dimitir y 62% se declara a favor de elecciones anticipadas. La presente legislatura debería terminar a finales de 2010.
Frente a la presiones, Olmert se muestra decidido a aferrarse al puesto. «Continuaré ejerciendo mis funciones. Algunos piensan que cada vez que se comienza una investigación habría que dimitir. Pero yo no comparto esa opinión y no renunciaré», proclamó el primer ministro.
Sin embargo, su destino no está enteramente en sus manos, sino entre las del fiscal general, Menahem Mazuz, que debe pronunciarse aún sobre una eventual inculpación. Olmert anunció que dimitiría si es acusado oficialmente.
Y para evitarlo, el primer ministro emprendió la batalla en el frente jurídico. Así uno de sus más próximos colaboradores, el ministro de la Vivienda, Zeev Boim, afirmó que las declaraciones de Talansky presentan «muchas contradicciones e incoherencias».
«Hay que dar al primer ministro una oportunidad de demostrar su inocencia», afirmó Boim en declaraciones a la radio pública.
Talansky será sometido a un interrogatorio por parte de los defensores de Olmert a mediados de julio y hasta entonces el primer ministro quiere ejercer sus funciones «como si no ocurriese nada», según la radio militar.
Así, viajará como estaba previsto la semana próxima a Estados Unidos para reunirse con el presidente George W. Bush.
Pero la lucha por el poder ya comenzó entre bastidores en el seno de Kadima, su partido. Los favoritos para sucederle son, según los comentaristas, la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y el ministro de Transportes, Shaul Mofaz, que cuenta con el respaldo de Olmert.
Barak afirmó por su parte que el Partido Laborista, que cuenta con 17 de los 120 escaños y cuyo apoyo es indispensable para la supervivencia de la mayoría actual, aceptaría quedarse en el gobierno si éste fuese dirigido por otro líder de Kadima.
Pero el escándalo ha tomado tal dimensión que, en opinión del comentarista político de la radio pública Hanan Cristal, las elecciones anticipadas podrían ser la única salida a la crisis.
Sin embargo, los comicios no podrían organizarse antes de finales de año, o incluso en 2009.
«La Kneset no podrá votar un proyecto de ley preliminar de disolución antes del final de la sesión de verano, es decir a finales de julio. Después será necesario votar el texto en tres lecturas durante la sesión de invierno en octubre-noviembre. Y ese tipo de texto prevé en general un plazo de varios meses antes de la celebración de elecciones», explicó.