A 30 años de Panzós


Después de 1954 la problemática agraria trató de resolverse por medio de la colonización. Esta modalidad fue impulsada por el Estado, a la par de los asentamientos de gruesos contingentes migratorios. La dinámica en el mercado de tierras se impuso en Petén y en una zona artificial de unos 9 mil kms² denominada Franja Transversal del Norte (FTN), la cual comprende partes de los departamentos de Izabal, Alta Verapaz, El Quiché y una porción de Huehuetenango. La FTN ha sido una región productora de ní­quel, banano, petróleo, energí­a hidroeléctrica y carne bovina. Fue concebida como fuente de enriquecimiento de la oligarquí­a nacional e internacional, cuyos intereses primero fueron salvaguardados y después compartidos por las cúpulas militares.

Marco Vinicio Mejí­a

La inmigración de colonos y las inversiones agropecuarias se tradujeron en conflictos por las tierras. En enero de 1976, efectivos de la Guardia de Hacienda mataron a cuatro campesinos cuyos terrenos eran apetecidos por ganaderos de Chisec. El caso más dramático y sangriento de las disputas territoriales fue la masacre de 150 campesinos y unos 300 heridos en el municipio de Panzós, Alta Verapaz, el 29 de mayo de 1978, por elementos del Ejército. La gravedad de los hechos acusa la protección de las ilegí­timas pretensiones de los terratenientes y la inexistencia de una polí­tica nacional agraria que brindara trabajo a las masas campesinas depauperadas.

El antagonismo tuvo su origen en la adjudicación de tierras, realizada en 1965 por el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) a favor de varias familias de labriegos, otorgamiento hecho en comunidad. El INTA no cumplió con extender los correspondientes tí­tulos de propiedad. Esto fue aprovechado por finqueros para desalojar a los campesinos por medio de titulaciones supletorias, utilizadas como procedimientos de arrebatamiento. Esos métodos han sido similares a los censos enfitéuticos, empleados a mediados del siglo XIX para el despojo «legal» de tierras comunales de la bocacosta meridional y de los altiplanos de Alta Verapaz, para constituir las grandes plantaciones de café.

La matanza de Panzós fue una emboscada planificada por terratenientes afiliados al Movimiento de Liberación Nacional (MLN), el «partido polí­tico de la violencia organizada». A veinticinco años de esa tragedia es primordial recuperar la memoria colectiva y lograr los más amplios resarcimientos, a fin de plantar la consigna social del «nunca más» a los excesos de imposiciones, dolores y desangramientos.