Las banderas de color verde y blanco ondeaban, la música amenizaba el ambiente y las personas gritaban con euforia mientras el Presidente electo hacía su entrada triunfal en la casa del partido socialdemócrata. Muchos no daban crédito a lo que estaba sucediendo.
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La noche del 9 de noviembre del año pasado, fue especial para muchas personas. ílvaro Colom había resultado ganador de las elecciones presidenciales con un estrecho margen de diferencia en los resultados finales, sobre su oponente Otto Pérez Molina.
Junto a su compañero de fórmula, Rafael Espada, y Sandra Torres, Colom pronunció un discurso que pocos habrían imaginado. El nuevo Presidente anunció cambios importantes para el país.
Crear fuentes de empleo, atraer inversión y reducir los índices de pobreza en el país fueron algunas de las promesas que el nuevo Presidente ya había anunciado durante la campaña electoral y fueron replanteadas en el discurso. Sin embargo ofreció también un «gobierno con rostro maya y olor a tamal de maíz».
El anuncio fue recibido con beneplácito por las organizaciones indígenas y de derechos humanos, quienes confiaron en que habría cambios estructurales en las líneas de gobierno que había trazado la anterior administración, en la que el pueblo maya fue excluido de la toma de decisiones y proyectos de desarrollo.
Sorpresa
La primera sorpresa que se llevaron las organizaciones de derechos humanos, fue el nombramiento de los ministros del gabinete de gobierno, donde solo uno es de ascendencia indígena
ílvaro Pop, del Organismo Naleb, fue crítico sobre las primeras decisiones del Presidente. «Después del anuncio de un gobierno con rostro maya, resultó sorprendente que no hubiera ningún indígena en el gabinete».
Pop dijo que las primeras decisiones en el Ejecutivo decepcionaron a los miles de indígenas y pobladores de áreas rurales, que con su voto llevaron a Colom hacia la Presidencia.
Tras cuatro meses de gobierno, las organizaciones sociales esperan cambios en la política del Ejecutivo que demuestre apertura a la población indígena, como se había anunciado en el primer discurso de Colom.
El desarrollo rural, la educación bilingí¼e y el respeto a las milenarias tradiciones mayas forman parte de los requerimientos para el nuevo gobierno por los pueblos indígenas, quienes han debido enfrentar diversas dificultades económicas y sociales pese a su condición desigual en el país.
Desventaja
La última encuesta sobre condiciones de vida reveló la situación de pobreza, exclusión y discriminación en que se encuentra la población indígena en el país. A esta situación se suma la mínima incidencia y participación que tiene el pueblo maya en las decisiones de un gobierno.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística, el 38% de la población en Guatemala es indígena, lo que significa un aproximado de 4,9 millones de habitantes.
De este segmento de la población, se estima que 3 millones 700 mil personas viven en condiciones de pobreza, lo que significa que no cuentan con los recursos necesarios para vivir en condiciones dignas, sin poder satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vestido, salud, educación y vivienda.
Pese a que la desigualdad étnica es evidente en las cifras oficiales, persiste la polémica en la sociedad, sobre la implementación de políticas públicas dirigidas especialmente para apoyar el desarrollo de los pueblos indígenas.
Sin embargo, existen importantes esfuerzos para que los grupos indígenas tengan voz dentro de la cúpula gubernamental, a través de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI).
La iniciativa de ley para crear la Secretaría de Asuntos Indígenas fue enviada al Congreso y se espera que se discuta en la próxima sesión extraordinaria que se convoque durante el tiempo de receso.
Guadalupe Zamora, director ejecutivo del Fondo de Desarrollo Indígena (Fodigua), indica que la nueva dependencia tendría a su cargo dar cumplimento a los compromisos del Gobierno y la aplicación de convenios internacionales relacionados con la situación de los indígenas en el país.
«Sería un espacio para que pudiéramos expresar nuestras inquietudes pero, además, un marco legal para poder incidir en las decisiones de gobierno», señala.
El Ejecutivo considera que la aplicación de las normas para reducir la discriminación, exclusión y pobreza de los pueblos indígenas debe ser efectiva en el corto plazo, ya que existen diversos problemas por atender.
Los miembros de Fodigua esperan contar con el apoyo de los colectivos de organizaciones indígenas para que la iniciativa de creación de la SAI tenga cabida en el Legislativo.
«Será un cambio importante porque los indígenas tendremos un espacio importante dentro de la Presidencia, pero necesitamos la unidad de los pueblos» puntualiza Zamora.
ílvaro Pop,
Naleb