La prioridad nacional debe ser: mejorar el sistema educativo (I de II)


Es de suponer que con la alarmante tasa de deserción escolar en el sistema educativo, en niveles primario y secundario, será un tema que retomarán los polí­ticos en este inicio de Gobierno; sin embargo, temas como la seguridad, el cambio climático y economí­a predominan en los intereses de los señores diputados y lo relegarán a un segundo plano. Y aunque la educación es una preocupación constante para la sociedad, deberí­a ser una prioridad para los polí­ticos actuales porque sin esa herramienta del saber, no tendremos oportunidades de un verdadero desarrollo social y económico.

Fernando Mollinedo

La realidad de la alta tasa de deserción escolar deberí­a obligar a los/as diputados/as y autoridades a considerar la educación como una prioridad nacional, pero hasta la fecha, son muy pero muy pocos quienes dedican tiempo y esfuerzo a ese rubro. La realidad de la deserción es alarmante, aunque las autoridades educativas digan lo contrario por intereses polí­ticos, pues se sabe que en Guatemala seis de cada diez estudiantes dejan la escuela para buscar empleo de subsistencia. Los guatemaltecos adultos, esperamos que los jóvenes estén preparados para convertirse en miembros productivos de nuestra sociedad.

No debemos olvidar la tremenda disparidad entre la deserción urbana y la rural, ésta última con más incidencia debido a la falta de oportunidades reales de estudio y preparación, debido a la falta de progreso en el sistema educativo. Nuestros estudiantes merecen medidas innovadoras que los coloquen en la trayectoria para obtener una educación superior y mejores empleos, por ello las autoridades educativas y el sector polí­tico deben apoyar las iniciativas que proporcionen una mejor cultura general y que promuevan los niveles de lectura, cuyo í­ndice también, ha descendido en los estudiantes, incluso en aquellos cuyos padres tienen un tí­tulo de educación media y superior.

Es necesario implementar escuelas sólidas que preparen al estudiante para la enseñanza superior, el trabajo y la vida, fijándoles a nivel nacional estándares de competencia para comprensión de lectura; para ello se necesita de un conglomerado docente que también tenga una verdadera cultura y vocación de servicio, es decir, altamente calificados en las disciplinas de matemática, lectura y redacción con más tiempo y apoyo para el aprendizaje y la transmisión de conocimientos. Guatemala a pesar de las supuestas «innovaciones» que han incluido los gobiernos anteriores, sigue dentro del esquema repetitivo y memorí­stico, YA ES TIEMPO QUE SE LES ENSEí‘E A LOS ALUMNOS A PENSAR Y ANALIZAR.

De no ser así­, los resultados en la educación superior seguirán siendo magros y por tiempo inveterado se le achacarán a los docentes de la escuela primaria y secundaria, oficial y privada con sobrada razón.