¿Qué piensa usted del consumismo?


El consumismo tiene defensores y detractores. Al consumismo, en términos generales puede ubicársele como uno de los fundamentos del agotamiento de los recursos naturales y, como el verdadero origen fí­sico del calentamiento global.

Roberto Arias

El consumismo no es más que una representación más de la parte oscura de la mente y el sentimiento de la humanidad, es decir, del egocentrismo, la voracidad, la envidia, la prepotencia, la insolencia, la vanidad, etcétera; componentes que riñen con los elementos morales, éticos y respetuosos de la Creación del universo de la que hablan múltiples religiones y demás creencias mí­sticas.

El consumismo desmedido es promocionado por la publicidad y/o la propaganda que atiborra nuestros ojos y oí­dos a increí­bles volúmenes en restaurantes, supermercados, mercados y hasta en plena calle. La inaguantable estridencia toca los sentidos para inundar la mente ciudadana con marcas, promociones y ofertas. Claro, todas ellas llenas de falacias, como lo mandan las escuelas de publicidad.

También es promocionado por productos que tienen un perí­odo de vida bajo, los cuales son atractivos porque son baratos pero a largo plazo salen más caros y, son más dañinos para el medio ambiente. Algunos coadyuvantes a la promoción del consumismo son algunas enfermedades como obesidad o depresión que hacen creer más fácilmente en la publicidad engañosa, creyendo con esto que pueden resolver los problemas consumiendo indiscriminadamente alimentos, bebidas, artí­culos milagrosos u otro tipo de productos.

Alguien dijo en una oportunidad «Desde que llegaron los restaurantes o cafeterí­as de «comidas rápidas» y sus alucinantes promociones a Guatemala, la gente gasta millones de quetzales al año para convertirse en un pueblo de gente obesa y con serios problemas cardiovasculares». ¡Y vaya si no es cierto! Después de pocos años el efecto se ve por todos lados entre gente de todos los estratos sociales y económicos, niños, adultos y ancianos.

Naturalmente, el asunto no se queda allí­; dentro de poco, la carga económica para el Estado, el IGSS, las aseguradoras y personas individuales será tremenda al tener que combatir esas enfermedades inducidas por el consumismo y la torpeza de los consumidores.

El impacto ambiental o ecológico del consumismo es medible en muchos aspectos, pero en otros es imposible de medir debido a su complejidad. Sin embargo debe mencionarse el hecho de que la Tierra debe producir los recursos utilizados para la producción masiva de productos desechables de consumo y mitigar la voracidad productiva y la de los consumidores, así­ como también la Tierra debe asimilar los residuos producidos por los sectores productivos y una población dada con un modo de vida de consumo especí­fico de forma indeterminada y que, como corolario, no tiene el conocimiento o la concienciación ecológica debido a ese mismo desconocimiento.

Visto el consumismo desde estos elementales ángulos, puede colegirse el hecho de que ningún ser humano que viva dentro de grupos consumistas puede escapar a la responsabilidad del calentamiento global. En consecuencia puede también ayudar a mitigar el impacto sobre la Tierra, cambiando sus hábitos de consumo y ajustándolos a sus necesidades reales en colaboración con los procesos ambientales, económicos y sociales que posibiliten disfrutar de una vida más sana y más larga para la humanidad en este planeta.