Fracasa intento de Bush


George W. Bush, presidente de Estados Unidos, es acompañado por varios aviadores. La campaña del presidente George W. Bush para aislar a Irán y Siria ha fracasado, pues los dos paí­ses con regí­menes de lí­nea dura terminaron esta semana desplazando a Estados Unidos, dijeron analistas.

La campaña del presidente George W. Bush para aislar a Irán y Siria ha fracasado, pues los dos paí­ses con regí­menes de lí­nea dura terminaron esta semana desplazando a Estados Unidos, dijeron analistas.


En términos generales, Estados Unidos no ha logrado impulsar la paz en los paí­ses donde ha ingresado para mediar. En la gráfica, un soldado estadounidense con un niño iraquí­.

Apoyado por Irán y Siria, el grupo radical Hezbolá consolidó recientes triunfos militares en un acuerdo con el gobierno prooccidental libanés, mientras Siria emergió de las sombras con el anuncio de conversaciones indirectas con Israel, explicaron los analistas.

Para el analista Ammar Abdulhamid, de la Brookings Institution, quien es académico y disidente sirio, ambos hechos obedecen a un plan orquestado por el «titiritero» y lí­der supremo iraní­, el ayatolá Ali Jamenei.

«Uno termina dándose cuenta de que hay una estrategia que está resultando entre Hezbolá, Siria e Irán, y que ellos realmente han maniobrado para tener un progreso completamente fuerte en los últimos dí­as», dijo Abdulhamid.

«Los iraní­es están a cargo del show ahora», agregó.

Aunque el gobierno de Bush puede discrepar con esta afirmación, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, mencionó el mes pasado a Irán como una amenaza para Lí­bano, los territorios palestinos, Irak e incluso Afganistán.

Pocos negarí­an que la influencia regional de Irán ha crecido desde 2003, cuando las fuerzas comandadas por Estados Unidos invadieron Irak, derrocando al régimen del lí­der sunita Saddam Hussein y dándole el poder a los una vez oprimidos musulmanes chiitas cercanos a Irán.

Algunos analistas discreparon con Abdulhamid y argumentaron que Irán puede en última instancia quedar aislado por las conversaciones de Siria con Israel, pero todos insistieron en que las polí­ticas de Bush han fracasado.

«El presidente habló en Jerusalén la semana pasada sobre hacer frente a los dictadores y no apaciguarse ante aquellos que usaron la fuerza», dijo Bruce Riedel, ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional, citado por el Washington Post.

«El no está en casa una semana y los dictadores y las fuerzas de la violencia han triunfado», indicó Riedel, de acuerdo al periódico.

Y pese a la afirmación de Rice de que Hezbolá sufrió un «retroceso» en Lí­bano, los analistas insisten en que ocurrió lo contrario: el gobierno libanés de Fuad Siniora, apoyado por Washington, sufrió el revés.

Bajo auspicios de la Liga Arabe, los lí­deres rivales libaneses lograron un acuerdo el miércoles y pusieron fin a 18 meses de conflicto polí­tico, que derivó en combates sectarios hace dos semanas y condujeron al paí­s cerca de una nueva guerra civil.

El acuerdo contempla la elección de un presidente para Lí­bano dentro de unos dí­as y la creación de un gobierno de unidad, en que la oposición liderada por Hezbolá tendrá poder de veto.

«Lo que tenemos no es un completo triunfo o derrota, sino un nuevo acomodo, ciertamente con más influencia para Hezbolá. Esto es un resultado matizado, pero de todos modos es un retroceso para el gobierno», dijo el analista Paul Salem, de Carnegie Endowment for International Peace.

Aceptando un cuadro mixto, Salem, Abdulhamid y otros dan algún crédito a los argumentos del gobierno de que Hezbolá ha perdido apoyo popular al volver las armas sobre sus compatriotas libaneses, en vez de su tradicional enemigo, Israel.

«Si, en efecto, él (Hezbolá) ha sufrido una pérdida estratégica, en varias formas sólo lo sabremos solamente con los resultados de las próximas elecciones parlamentarias», dijo Marina Ottaway, directora del programa de Carnegie para el Medio Oriente.

Sobre el frente de Siria e Israel, Ottaway argumentó que Damasco ha puesto sus propios intereses por delante de su alianza con Irán, en un intento por recuperar las Alturas del Golán, que el estado judí­o capturó en la guerra de 1967.

Sin embargo, Abdulhamid aseguró que los sirios tratarán de mantener su alianza con Irán, diciendo que Israel se engaña a sí­ mismo si cree que Damasco cortará sus ví­nculos no sólo con Teherán, sino también con Hezbolá y el grupo palestino Hamas.