La oposición al presidente georgiano Mijail Saakashvili amenazó hoy con boicotear el parlamento y manifestarse en la calle tras conocerse los resultados de las elecciones legislativas del miércoles, que otorgan 120 de los 150 escaños al partido oficialista.
Según la Comisión electoral central, el oficialista y pro occidental Movimiento Nacional Unido obtuvo el 59,5% de los votos y el Consejo de la Oposición Unida, que agrupa nueve partidos, el 17%, lo que se traduce en 16 escaños.
La oposición consideró que las elecciones fueron «amañadas» y algunos de sus dirigentes llamaron a una manifestación el próximo lunes, día de la independencia del país.
«Estas elecciones no reflejan la voluntad del pueblo. No reconocemos los resultados», afirmó David Gamkrelidze, del Partido de los Nuevos Derechos, integrante del Consejo de la oposición.
«La oposición está considerando seriamente la posibilidad de boicotear el nuevo parlamento», advirtió uniendo su voz a la de otros líderes opositores.
El desarrollo electoral fue acogido positivamente en varios países occidentales que lo calificaron de avance respecto a la elección presidencial de enero pasado.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que desplegó 550 observadores en el país, indicó ayer que «los actores políticos en Georgia se esforzaron en organizar elecciones parlamentarias de acuerdo con las normas internacionales».
La OSCE señaló sin embargo «varios problemas», como intimidaciones a los electores o fallas en el recuento de votos.
«La primera evaluación de las elecciones es positiva», había indicado por su parte el canciller de Eslovenia, Dimitri Rupel, cuyo país ostenta la presidencia semestral de la Unión Europea, precisando que los observadores «parecen no tener dudas de que el partido de Saakashvili ganó».
Las elecciones eran consideradas como un test democrático en esta ex república soviética, de 4,7 millones de habitantes, que mantiene un serio diferendo con Rusia acerca de las repúblicas separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
Georgia afirma que Rusia pretende anexarlas, mientras que Moscú la acusa de intentar recobrarlas por la fuerza.
Tras el conflicto territorial subyace el actual acercamiento de Georgia a Occidente y su eventual adhesión a la OTAN, que no son del agrado de Moscú.
Alemania estimó que las elecciones «pacíficas y honestas» representaron «un paso importante» hacia una sociedad democrática en Georgia.
La comisaria para Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, consideró que los comicios representaron «un avance sustancial», mientras que Lituania y Polonia se congratularon igualmente por su desarrollo.
Presentada por el presidente estadounidense George W. Bush como uno de los faros de las democracias de la era posterior a la Unión Soviética, Georgia recibió un fuerte apoyo de Occidente después de la llegada al poder de Saakashvili tras la «Revolución de las rosas» de 2004.