El gobierno francés se enfrentó al descontento de cientos de miles de manifestantes en todo el país, donde los sindicatos protestan contra la reforma de las jubilaciones, los pescadores contra el alza del petróleo y los trabajadores portuarios contra la privatización de los puertos.
Según la CGT, la principal confederación sindical francesa, a media tarde, unas 700 mil personas habían respondido en la calle al llamado de la totalidad de los sindicatos en «defensa de la jubilación solidaria» y contra el plan del gobierno que prolonga el periodo de cotizaciones hasta 41 años.
En la capital, los manifestantes, unos 70 mil según los organizadores y 28 mil según la policía, recorrieron las principales vías parisinas de este a oeste desde la Plaza de la Bastilla, donde el desfile comenzó.
Los representantes de las cinco principales confederaciones encabezaron el cortejo delante de una banderola donde podía leerse: «Movilicémonos por la defensa de la jubilación solidaria».
Aunque los sindicatos habían puesto el acento en la movilización más que en el paro de la actividad, el porcentaje de huelguistas fue del 24,9% en la empresa pública de ferrocarriles SNCF, del 8,95% en Correos, del 18% en la compañía francesa de telefonía France Télécom y del 13,6% en la empresa eléctrica EDF, según las estimaciones.
Los sindicatos quieren llevar al gobierno a reanudar las negociaciones en torno al tema de las jubilaciones.
El primer ministro Franí§ois fillon descartó ya un cuestionamiento del principio de la prolongación del periodo de cotizaciones que, según dijo, fue «adoptado» por una ley en 2003.
En Burdeos (centro-oeste), entre 8 mil y 25 mil asalariados del sector público y privado, así como jubilados, estudiantes y ediles, desfilaron por las calles del centro detrás de una banderola que expresaba: «No a los 41 años, sí al aumento de las jubilaciones».
En Marsella (sur), una de las más importantes marchas en provincias, con entre 8.200 y 60 mil personas según diversas fuentes, contó con la participación masiva de los trabajadores portuarios, en huelga de 24 horas, en el marco de un movimiento iniciado hace más de un mes contra la reforma de los puertos adoptada el martes por el Senado.
En el frente pesquero, a pesar de la ayuda urgente prometida por el gobierno y el llamado de algunos de sus representantes nacionales a la vuelta al trabajo, cientos de pescadores continuaron sus acciones de bloqueo de los depósitos de combustible.
En la región de Marsella, alrededor del mediodía las fuerzas del orden habían despejado el acceso a todos los depósitos de combustible que habían sido bloqueados por los pescadores en protesta contra el alza del precio del petróleo.
No obstante, un decreto de la gobernación civil del departamento del Var, en la costa del Mediterráneo al este de Marsella, prohibió ayer la venta de combustible en recipientes «para evitar los riesgos de escasez en las estaciones de servicio del departamento».
En el Atlántico, el movimiento de protesta continuó en los puertos de Arcachón, en Oleron y la Rochelle, donde se mantuvo el bloqueo de tres depósitos de combustible.
En el oeste, en varios puertos, como Le Guilvinec y Cherburgo, se decidió continuar el movimiento. En el último de ellos, una decena de pesqueros bloqueaban los accesos al sector comercial y deportivo y, por la mañana, los pescadores distribuyeron gratuitamente pescado y marisco.
Este jueves en la tarde, algunas decenas de pescadores dificultaron el acceso a la refinería de Confreville, cercana al puerto de Le Havre (noroeste) y la mayor de Francia.
En los puertos del Canal de la Mancha, pasado el mediodía, continuaban las asambleas generales de los pescadores en medio de fuertes divergencias frente a las proposiciones del gobierno.
El tráfico entre Calais (Francia) y Dover (Inglaterra) estaba perturbado este jueves, esta vez por una huelga de los trabajadores de la Cámara de Comercio e Industria (CCI) contrarios a la reforma de los puertos.