Importancia de ver hacia el futuro


Al detenernos por razón de circunstancias en el análisis del tema del transporte urbano tenemos que darnos cuenta que en Guatemala vivimos sin visión de futuro y que apenas si administramos la coyuntura. Pero lo grave es que no se trata sólo del tema del transporte, sino que además en casi todos los campos relacionados con la prestación de servicios vemos que se mantiene la improvisación. Aún en cuestiones que en gobiernos y administraciones anteriores fueron objeto de estudio y análisis se engaveta el resultado de cuantiosas inversiones.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

El tema de la generación eléctrica es uno de los que se puede mencionar como patético, porque a pesar de que desde los tiempos del general Laugerud se gastó una fuerte cantidad de dinero en el estudio del Plan Maestro de Electrificación, todo quedó en el olvido, luego que Rí­os Montt decidió que la corrupción de Chixoy, que de todos modos no envió a nadie a la cárcel, era suficiente para terminar con los proyectos que se propusieron en aquellos años.

En materia de transporte público hay estudios realizados con aporte de entidades internacionales y fue importante el trabajo de la multisectorial, pero todo quedó también en esfuerzo vano porque nunca hubo seguimiento para implementar los proyectos que se estudiaron.

Y un problema poco atendido en el área metropolitana es también el del agua potable, porque cientos de miles de quetzales gastados en estudios que recomiendan distintas acciones para abastecer la demanda han quedado sin ejecución y dentro de poco estaremos sufriendo las consecuencias de tanto descuido, de la absoluta falta de visión de futuro. De una serie de propuestas que contení­a el Plan Maestro de Abastecimiento de Agua apenas se ejecutó la llamada Emergencia 1 que se basaba en la perforación de pozos para extraer agua del subsuelo. Todas las otras fases contempladas por los estudios quedaron en el abandono, no digamos el viejo proyecto de traer agua por gravedad desde remotos lugares.

A mediados de los años setenta el doctor en ingenierí­a hidráulica Alberto Solórzano dirigió la unidad encargada de realizar los estudios para implementar lo que se llamó el proyecto noroccidental que traerí­a agua desde el alto rí­o Motagua. El estudio era una joya que recibió elogios de entidades internacionales, pero cuando llegó a la Municipalidad como alcalde el coronel Abundio Maldonado lo desestimó porque la filiación polí­tica de Solórzano, amigo personal de Manuel Colom Argueta, lo hací­a sospechoso de ser «comunista».

Luego en tiempos de José íngel Lee se reactivaron los estudios, pero nuevamente fueron sepultados cuando llegó a la Municipalidad el equipo que actualmente la dirige y que la ha controlado por los últimos veinte años.

Así­ como éste hay innumerable cantidad de proyectos costosos, diseñados para enfrentar con visión de futuro nuestra problemática, pero que por tonterí­as son abandonados y engavetados. Ojalá la crisis actual nos permita entender que no basta con ir administrando la crisis, sino que hay que ver hacia el futuro.