Guerra civil se aleja con elección de presidente


Lí­deres libaneses de la oposición remueven la basura en un centro de batalla en Beirut, con vistas a desarrollar un mitin electoral.

La amenaza de una guerra civil se alejó hoy de Lí­bano después de que la mayorí­a gubernamental pro occidental y la oposición, respaldada por Irán y Siria, lograran un acuerdo en Doha para elegir al nuevo presidente del paí­s, algo que el Parlamento hará el domingo.


«Nos han informado de que la elección (presidencial) tendrá lugar el domingo», declaró en Beirut, Mohammed Chatah, asesor del primer ministro libanés, Fuad Siniora.

Este anuncio llegó poco después de que en la capital de Qatar, mayorí­a y oposición libanesas lograsen un acuerdo que puso fin a 18 meses de una crisis polí­tica que amenazaba con provocar una nueva guerra civil.

Ambas partes pactaron que el nuevo presidente será el actual jefe de las fuerzas armadas, el general Michel Sleiman. También acordaron la formación de un gobierno de unidad nacional y la prohibición del recurso a la violencia con fines polí­ticos.

El acuerdo, saludado de inmediato por Siria, Irán, Francia y la Liga árabe, entre otros, contempla igualmente un diálogo entre las partes para «extender a todas las regiones del paí­s la autoridad del Estado», en particular sobre las fuerzas armadas y policiales.

Estados Unidos también se congratuló por un acuerdo que calificó de «avance necesario y positivo», declaró el vicesecretario de Estado para Oriente Medio, David Welch, en una conferencia de prensa en Washington.

El acuerdo fue anunciado por el primer ministro qatarí­, el jeque Hamad ben Jassem Al Thani, en Doha, donde los dirigentes de ambas partes negociaban desde el viernes.

La presidencia de la República de Lí­bano estaba vacante desde el fin del mandato del pro sirio Emile Lahoud en noviembre de 2007. La reunión del Parlamento para elegir a su sucesor se postergó 19 veces.

La crisis degeneró el 7 de mayo en enfrentamientos armados que causaron 65 muertos en una semana y permitieron a la oposición, liderada por el movimiento radical chiita Hezbolá, tomar el control del sector oeste de Beirut, hasta entonces bastión de los sunitas.

El general Sleiman, de 59 años, es el jefe de las fuerzas armadas desde 1988.

Considerado como un hombre de consenso, ha sabido preservar la unidad de sus tropas y permanecer apartado de las luchas por el poder.

El ejército fue incluso criticado por no intervenir durante los últimos enfrentamientos en Beirut entre chiitas y sunitas. Sleiman contestó que «implicar el ejército en los disturbios internos sólo servirí­a a los intereses de Israel».

«El ejército es mi vida, no aceptaré jamás que se divida», afirmó hace algunos meses.

De familia cristiana maronita, el general Sleiman opina que «una verdadera educación cristiana enseña el respecto de la democracia, la libertad y todas las religiones y comunidades».

Varios comentaristas en Beirut estimaron que el compromiso deberí­a permitir dar nuevo auge a las instituciones e instaurar un nuevo equilibrio de poder.